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¿Barrio cerrado en el centro de Paraná?

Por: Gastón Grand (Arquitecto-Urbanista) 16/06/2017 13:34

¿Barrio cerrado en el centro de Paraná?

El egoísmo patológico
Alguna vez lo escuché a mi padre cuestionar: “¿quién dispuso que los que tienen menos dinero no pueden vivir en los mejores lugares de la ciudad?”, como intentando revelarse ante una realidad que, aunque no está escrita en ninguna norma, se ve plasmada en la segregación del espacio construido, a pesar incluso del carácter público de las calles que lo delinean.
Desde la revolución urbana hasta nuestros días se da la misma puja. Ya lo expresaba claramente en los años sesenta Henrri Lefevbre en su libro “El Derecho a la Ciudad”.

Así es también hoy nuestra realidad. Nada nuevo.
¿Alguien puede explicar desde las ordenanzas por qué el área central de Paraná, y especialmente lo que algunos de los propios vecinos del sector llaman “el Parque” posee una calidad en el espacio público tan diferente al del resto de los barrios de la ciudad? ¿Acaso el sostenimiento de ese espacio público no es costeado por el conjunto de los ciudadanos con sus tributos como para que exista la injusticia de tales diferencias?.
En verdad la respuesta a esa pregunta tendría muchos elementos a considerar la estructura de organización del territorio y su proceso de crecimiento histórico, las cuestiones identitarias, simbólicas, infraestructurales, normativas, de servicios, económicas, productivas, etc, pero hay una que aparece una y otra vez a la hora de explicar el fenómeno de estas asimetrías:
El Egoísmo.

Alguien podría decir simplemente “es la economía idiota”, o hacer mención al mercado para explicar el fenómeno que se da en casi todas las ciudades, en dónde los sectores mas acomodados buscan reservarse ese lugar “que los exprese”, los diferencie y “los proteja” de los demás segmentos distintos de ellos. La forma exacerbada de esta actitud es seguramente el barrio cerrado, pero es la expresión construida de un ejercicio de poder que se da muchas veces incluso, en el corazón mismo de los centros urbanos, como si se tratara de una ciudad dentro de otra.
Tal vez sea nuestro caso.

Inclusión o exclusión, esa es la cuestión
La única posibilidad de que mas gente pueda vivir en los mejores lugares de la ciudad es en unidades limitadas en superficie, las que para amortizar mas racionalmente los costos de la tierra se agrupan en lo que conocemos como edificios. Así, una familia de 3 integrantes de clase media suele habitar un departamento de 2 dormitorios de 60m2, es decir de unos 20m2 de promedio por persona. De este modo esa familia puede disfrutar de tener cerca el parque, el centro cívico, el comercial, las universidades, escuelas, la clínica o la policía, entre otros. También por cierto el almacén, la farmacia, la roticería, el videocable o la lavandería, que no existirían si la zona no tuviera la densidad suficiente.

En el mismo lugar, claro, también viven familias de tres personas pero que habitan en viviendas de mas de 200m2, es decir, de 70m2 por persona de promedio. A algunas de estas personas, si bien les resulta cómodo contar con todos los servicios y el mantenimiento de los espacios e infraestructuras públicas, que son posibles gracias a la densidad habitacional que provee la presencia de las otras familias mas modestas mencionadas mas arriba, no quieren esa densidad. Es decir, no quieren compartir ese lugar de privilegio, utilizando todo tipo de argumentos, algunos razonables pero la mayoría falaces, para no dar de frente la defensa de sus egoísmos.

Solemos escuchar que están preocupados por la ciudad, pero sin embargo solo exigen evitar que sigan proliferando edificios en el pequeño y exclusivo mundo de su barrio: el centro y el parque. Claro, los edificios son los que “contaminan” con la incorporación de gente de clases sociales menos pudientes, quienes vendrían a ser una especie de agentes patógenos que vienen a violar sus privilegios. Su supuesta preocupación por la ciudad no es tal. No alcanza como para hacer planteos colaborativos que vayan mas allá del perímetro del barrio en el que ellos mismo viven y en general no suelen conocer la propia ciudad en la que vive la mayoría de los paranaenses. No encontraremos a estas personas bregando por un mejor transporte público para los trabajadores y estudiantes, ni por la inseguridad en “el Lomas”, ni las cloacas en “Las Flores”, el alumbrado en “Giachino” o el pavimento en “El Radar”. Tampoco entienden que una ciudad que crece en extensión es una ciudad mas injusta en la que se generan mas costos para nuestros siempre insuficientes presupuestos públicos y sobre todo para la economía familiar de las personas que deberán gastar en movilidad urbana lo que no gastan los que están mas cerca del centro.
Es así, es mas caro ser pobre y vivir en la periferia. Mientras tanto este pequeño grupo de personas usan falsos argumentos, como por ejemplo que no da abasto el sistema de cloacas, como si tuvieran mas conocimiento que la propia Obras Sanitarias, organismo técnico que dice otra cosa. A pesar de sus aseveraciones no reclaman por mas y mejores infraestructuras para palear el supuesto déficit, sino por “basta de edificios”, ocultando el mensaje verdadero que es “basta de compartir nuestro pesebre”, pagado por todos.
Sería algo así como “en mi patio NO”.
Lucha de clases. Puro egoísmo.

Los nuevos créditos hipotecarios. Instrumentos para la conquista?
El mundo se debate en la necesidad de contar con una economía con rostro humano teniendo a la inclusión social como objetivo para lograr cohesión social y paz urbana.
Las nuevas posibilidades generadas desde el Estado nacional con las UVIS, UVAS y las ofertas financieras bancarias mixtas son concebidas como alternativas para estos fines, posibilitando que mas familias puedan acceder a la vivienda propia, pero también a sectores de la ciudad que los contengan y les permitan desarrollarse gozando de las posibilidades que la propia ciudad provee en sus mejores lugares.
Será acaso que algunos sectores patológicamente infectados por el egoísmo vean a las nuevas herramientas crediticias como mecanismos de financiamiento para la conquista de sus “feudos”?, mas aún teniendo en cuenta que la presentación de los propios instrumentos promueven explícitamente la necesidad de mezclar segmentos sociales, dinamizar la economía y generar empleo, cuestiones que parecen no interesar a este puñado de vecinos.

La ciudad jardín de baja densidad de otrora, ha mutado su ubicación relativa en el egido, tiene nuevos habitantes y se ha desplazado hacia la zona del acceso norte o hacia el Paracao, entre otros sectores que han tenido una consolidación interesante, mientras algunos vecinos miembros de la sociedad conservadora y nostálgica que habita el espacio simbólico del estatus, continúa con su faláz argumento apocalíptico pretendiendo frenar el desarrollo social y económico del conjunto.

El crecimiento en extención de nuestra ciudad, sobre sus vías de penetración, ha generado una conurbación con otras localidades vecinas, cruzando la frontera rural con sus complejas consecuencias, problematizando también a estas ciudades mas pequeñas que se vieron violentamente transformadas por la expulsión de gente de nuestra capital hacia sus egidos. El daño ambiental y los costos para cada una de estas familias en términos socio económicos cultural es muy grande.

No bregamos por una densificación ilimitada del área central que atente contra los propios valores que la destacan y la hacen deseada por el conjunto, y aunque sabemos por nuestra formación que aún estamos lejos de alcanzar los indicadores de densificación apropiados para nuestra área central, acordamos que la definición de cuál debe ser el tope para cada sector, debe ser abordada en su complejidad y por el conjunto de los saberes siendo el propio órgano municipal el indicado para liderar esos procesos y no el interés particular de ningún vecino ni los argumentos maniqueos de ningún juez.

“Todos los segmentos sociales deben tener derecho a vivir en cualquiera de los mejores lugares de la ciudad”.
Así lo deseaba mi padre.

Gastón W. Grand
Arquitecto, Urbanista (UNL)
Esp. Gestión Urbana Territorial (UNL)
Esp. Gestión Ciudades Inteligentes (Usan)
Esp. Dir. De Negocios de Arq. Y Const. (U.B.)
Ex Vice Int. De Paraná