Algo huele a podrido…

Por Alejandro Di Palma, Productor porcino

La justificación de la enésima crisis sectorial a través de la incidencia del COVID-19, es quizás un acto que desnuda la mendacidad con la que se prefiere manejar el sector.

El derrotero: del Granero al Supermercado

La insistente pretensión de dejar de ser “el granero del mundo”, para ser los proveedores de las góndolas, o sea, parafraseando al gobierno anterior, “el supermercado del mundo”, ha dejado, lamentablemente, un montón de productores en ESE camino de supuesta prosperidad, una prosperidad que SUMA en la cuenta de los “4 vivos” de siempre y RESTA para la generalidad del sector, de manera que, si para avanzar sobre ESE camino, no se seleccionan Políticas sectoriales INCLUSIVAS, el esfuerzo terminará siendo “más de lo mismo”.

De la mano de la profecía de convertirnos en “el Supermercado del Mundo”, el grupete que
representa los intereses de los “4 vivos”, llevó adelante un acuerdo Chino, tan oscuro como lábil, hoy muchos de ellos pasean por los medios y ofrecen conferencias hablando de este acuerdo que, aun hoy, se niegan a debatir intestinamente.

Único Plan

En el orden local, el enésimo exceso de cerdos, aludido en la Editorial bimestral de la AAPP, que derrumbó los precios de nuestra oferta e implicó una NUEVA desaparición de productores, fue un fenómeno que simplemente desapareció conforme la estacionalidad, esa “estacionalidad salvadora”, que todos los años justifica el relato heroico de nuestra Institución, una justificación que se cierra con un conjunto de “exquisitas recetas de cocina”, una apelación sistemática a publicidad de consumo, “EL AS bajo la manga” de una dirigencia vetusta, rancia y carente de ideas.

Tan descabellado es ese UNICO plan, “el plan de la receta de cocina”, que quizás catapulte la figura de Narda Lepes o Donato de Santis, como próximo presidente de nuestra Asociación Porcina (AAPP), cualquiera de estos cocineros podrá llevar adelante nuestro UNICO plan con mayor solvencia, “ambos cocineros… que seguirán el rastro de los más recónditos secretos de la cocina”.

Todos los años una crisis

Agosto para nuestro Sector Porcino, es un mes que, de la mano de la suba estacional del precio, explica la ceremonia anual de “auto celebración” a la que nos acostumbra nuestra dirigencia, ebria en una victoria estrictamente pírrica, con cada vez con más bajas.

También nos participa en el triunfo con adjetivos heroicos, una ceremonia que se repite año a año frente a un público cada vez menos numeroso, los Productores.

Sin Rumbos

A la crisis anual de rigor, se le suma un problema extra, nuestra actual dirigencia, la que pregona el Libre Comercio, solo para la importación, tanto así, como las ventajas de las libertades, solo para ellos. Pero practica el oscurantismo a la hora de ofrecer los datos duros que describen la decadencia del sector, niega la posibilidad de opinar evitando los debates, presenta un alto grado de narcisismo, propone dilemas morales y persigue la capacidad crítica como reflexiva del sector… en síntesis exhibe una franca actitud filofascista, que perece NO preocupar.

Lo cierto es que, estas actitudes los describen como lo que son, viejos ortodoxos, con más certeza que capacidad de pensar o cuestionar sus propias teorías, embarazándose solamente en defender y repetir postulados que terminan siempre en una nueva crisis sectorial.

Algunos Problemas

NO hemos podido enfrentar como Sector, ni siquiera debatir, las problemáticas centrales, algunas delas cuales detallo:

– La formación de precios sigue obedeciendo a procesos como mínimo difusos

– El formato de crecimiento del sector resulta haber sido liberado a las fuerzas del Mercado,
prometiendo una polarización cada vez más marcada, la NO intervención del Estado en este punto se transformó en simple “DESIDIA”.

– La incipiente “integración vertical”, parecería ser para el conjunto del sector e inclusive para elEstado, un fenómeno pasible de ser INADVERTIDO, generoso para unos pocos y lascivo para muchos.

– La dolarización de nuestros costos, incluyendo elementos absolutamente absurdos, parecería ser un axioma inescrutable, esto nos sumerge en una “paradoja”, la de producir con costos dolarizados y vender un producto pesificado.

– La importación de carnes con el posterior cambio de etiquetas, que las convierte en carnes frescas y tan Argentinas como el tango, es algo que hemos DECRETRADO como irrelevante.

Indiscutiblemente no nos golpea, ni siquiera debemos señalarlo.
Una de las frases más famosas de toda la producción dramática de Shakespeare es: “algo huele a podrido en Dinamarca”(Hamlet, la tragedia del príncipe de Dinamarca), una potente metáfora que señala que, de la misma forma en la que el pescado comienza a podrirse, por la cabeza, el Estado (y las Instituciones) empiezan a hacerlo por sus dirigentes. La primera representación de la obra data de 1609… ya en esa época se conocía nuestro problema!