La unidad, un sello distintivo de Fernández

Tras recibir el bastón y la banda presidencial de manos de Mauricio Macri, Fernández tomó la palabra en el Congreso para “convocar a la unidad de toda la Argentina en pos de la construcción de un nuevo contrato ciudadano social”.

“Vengo a convocar a la unidad de toda la Argentina en pos de la construcción de un nuevo contrato ciudadano social, que sea fraterno y solidario. Fraterno porque ha llegado la hora de abrazar al diferente, solidario porque en esa emergencia social es tiempo de comenzar por los últimos para después poder llegar a todos”, agregó.

Son frases que comenzó a acuñar cuando visitó la provincia de Entre Ríos en carácter de armador de la unidad sin saber lo que la unidad le depararía.

Los gestos de desprendimiento del ex Gobernador y por entonces Presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Urribarri, dieron pie a lo que finalmente terminó forjándose en los hechos, la unidad que le permitió al peronismo obtener el 58 % de los sufragios en junio pasado.

Claro que la política se nutre de gestos, no muchos suponían que la unidad era una posibilidad concreta en Entre Ríos.

Sin embrago, desde aquel tiempo hasta este, con Fernández como Presidente, mucho agua corrió bajo el puente.
La unidad sellada en mayo de este año, para muchos, era parte de la historia de traiciones de la política autóctona. Aquella unidad, de la que muchos descreían porque la consideraban el abrazo de grandes hipócritas, fue tomando cada vez más fuerza.

Hoy, en su discurso, el Gobernador Bordet volvió sobre la semántica utilizada por el Presidente Alberto Fernández.

La unidad es necesaria para reconstruir la Argentina arrasada que dejo el gobierno saliente.

Quizás sea la necesidad en tiempos de crisis, quizás la política comience a entender que en la unidad está la fuerza y en la fuerza la posibilidad de resolver los problemas de la gente, quizás ninguna de estas, pero la unidad parece ser un hecho tangible, al menos así lo demuestran los gestos. Una foto es un gesto.