Actividad económica y niveles de ventas de combustibles

Reportaje a Alejandro Di Palma

El pasado 16/07 el Ministro Matías Kulfas en oportunidad de la necesaria descripción del contexto económico y productivo a fin de fundamentar la ampliación de la moratoria impositiva, ofreció una descripción por provincia de las ventas de Combustibles Líquidos.

Con esta inclusión queda perfectamente expuesto que, el PULSO de la movilidad y en definitiva de la actividad económica se toma a partir del consumo de combustibles. Esto justifica la inclusión de este análisis que incluye el Ministro de la Producción en un informe absolutamente trascendente, el de las ventas declaradas de combustibles, desglosado por provincia.

Del análisis de este estudio, surge el “consumo de naftas”, como principal parámetro que explica la actividad general ya que a partir de este se puede inferir en términos de tendencia, tanto la movilidad en las ciudades, como así mismo la actividad comercial en mayor medida.

Teniendo en cuenta lo anterior, está claro que la caída abrupta del consumo de las naftas habla de una desaceleración importantísima de la actividad urbana en niveles absolutamente IMPENSADOS.

INCERTIDUMBRES

Entendemos que es demasiado pronto para sacar conclusiones sobre la evolución en un “futuro mediato” de estas curvas de consumo que sentencian nuestra existencia como PYMES, ya que es altamente probable que vuelvan a empeorar de la mano de la intensificación de cuarentenas en áreas particulares, ya que hay que tener en cuenta que, en el interior del país, los contagios hasta el momento resultan en porcentajes casi mínimos, cuasi despreciables.

Si nos limitamos a este informe, vemos que la caída de las ventas para el último periodo referido (Mayo 2020) es del 50% en naftas, esto desnuda la falta de movilidad y por ende la inactividad.

Reitero, si el criterio fuera sostener en algún grado esta inactividad, a fin de salvar problemas sanitarios, es probable que estos indicadores se queden operando en este «dominio NEGATIVO».

PRE-PANDEMIA

También es algo fácil de interpretar que, estos niveles de caída, se contabilizan sobre una realidad previa a la pandemia que es expuesta en este mismo informe por considerarse relevante.

Venimos de dos años de recesión, con caída de la actividad económica, el salario real y el empleo de calidad.

El deterioro de 2018 y 2019, hizo que en este último año hubiera 18.000 empresas menos que en el 2015

En diciembre del 2019 es stock de créditos a empresas fue un 20% menor que en el 2015

Los gráficos anteriores, describen con elocuencia el estado de la economía en esta etapa previa a esta Pandemia, de modo que, como síntesis, podríamos asegurar que nuestro sector PYME (Red comercial de las Petroleras) estaba en general al borde de la bancarrota y en todo caso el evento COVID complejizó nuestras problemáticas.

PANDEMIA

Ante la aparición de la Pandemia, El Estado ha asistido al sector Empresarial de distintas formas, esto representa en definitiva un claro reconocimiento de la complejidad de esta coyuntura ya que muchas de estas medidas, simplemente NO tenían antecedentes históricos.

Cronología de las medidas de asistencia del Estado

FUTURO INMEDIATO

Vemos que más allá de las medidas tomadas por el Estado, ante la significativa reducción de ventas en conjunción con la franca pretensión de las Empresas Petroleras de sostener un trato comercial idéntico, como si nada de esto hubiera ocurrido, insistiendo en que sigamos aceptando ser los agentes financieros de sus ventas, sosteniendo una política de cancelación de facturas por adelantado y pretendiendo mantener fija la renta por venta unitaria en un escenario de catástrofe. Inclusive ante la incertidumbre sobre la duración de los impactos de esta pandemia y sus cuarentenas.

Por lo expuesto, resulta inmediata la IMPOSIBILIDAD de sostener nuestras PYMES sin que el Estado arbitre algún tipo de negociación con las Petroleras para conseguir una “renta de emergencia” que permita superar la coyuntura.

Tenemos que señalar que lo que está en juego, es la desaparición casi inmediata de un subconjunto importante de Estaciones de Servicio que, siendo el eslabón más débil de la cadena de valor, están hoy, sosteniendo una oferta indispensable, algunas en lugares recónditos del país. Allí donde las Empresas Petroleras, ni siquiera consideran plantar un cartel publicitario, estamos hablando del Interior Profundo del país, y de como mínimo, una red de estaciones que son la mayoría numérica, las Estaciones Blancas, sin bandera, sin contratos de provisión; las invisibles.