Agenda de emergencia

Por Alejandro Di Palma, estacionero entrerriano

Sin perjuicio de que la venta minorista de combustibles es unos de los sectores más golpeados por la crisis de la economía y así mismo esta crisis económica mencionada se vio tremendamente empeorada desde marzo cuando comenzó esta cuarentena como respuesta sanitaria a la pandemia, luego habiendo transcurrido ya el séptimo mes de reducción de movilidad, resulta indispensable concentrarse en una agenda que atienda rápidamente las urgencias.

En este periodo totalmente excepcional, el conjunto de definiciones sanitarias que se materializaron, indujeron una recesión sin precedentes que explica nuestras ventas cercanas al 50% /60% en relación a los niveles recesivos previos a la cuarentena, resulta relevante evitar los discursos anfibológicos tanto así como las referencias vagas, para concentrarnos en lo estrictamente inmediato, en la EMERGENCIA a fin de evitar la desaparición de PYMES que sostienen una red laborar numerosa.

Ventas del orden del 50% y condiciones comerciales sin ningún cambio… este esquema implica un desorden económico que NO se puede sostener por más tiempo, necesitamos de parte de las Empresas Petroleras una RENTA DE EMERGENCIA y condiciones comerciales acordes a este momento, estos con URGENCIA.

Todos los días vencen contratos que vinculas EESS con Petroleras, ese momento es el único en donde la EESS puede conseguir alguna ventaja comercial, durante este periodo, las petroleras se ven beneficiadas con nuevos acuerdos sin ofrecer NADA a cambio de contratos con 5 años de duración… es INDISPENSABLE que los vencimientos que operan u operaron durante este periodo sean prorrogados sin necesidad de acuerdo de parte de las Petroleras por el periodo que resulte el daño económico de la pandemia.

Durante este periodo desastroso, los costos injustificados de la comercialización, amplifican sus daños a partir de la tremenda caída de ventas, estos entre otros son: los tiempos que se tarda en cancelar las compras hechas con tarjetas de Débito y Crédito que representan un costo financiero que es transferido al comercio minorista, en esta caso nosotros y también en el caso de las tarjetas de Crédito, los porcentajes que descuentan por el servicio son ridículos y se suman a los costos financieros, este daño siempre fue injustificado pero en este momento es absolutamente insostenible….

Otros costo injustificado y descabellado es el que invento Peña Braun (EX Secretario de Comercio) en el gobierno de Macri que es el cobro de parte de los Bancos de un porcentaje por el CONTEO DEL DINERO, hecho totalmente gravoso para nuestro sector, esta barbaridad quedo naturalizada por los Bancos.

Un tema que, si bien siempre fue grave, hoy con estos niveles de ventas se vuelve gravitante, son las ventas que las Petroleras realizan por fuera de su red comercial directa, que somos las Estaciones de Servicio… hemos naturalizado las ventas directas o ventas a través de Distribuidores, pero estos volúmenes importantes, son definitivamente ventas que se realizan con cargas impositivas absolutamente dispares y en condiciones de una franca omisión de costos laborales que, claramente incrementan los nuestros, ya que estas ventas solo resultan ser trasladadas desde un comercio formal y dador de trabajo, hacia un dominio difuso que NO suma socialmente ya que esas rentas se transfieren sin ningún derrame intermedio donde resulte más conveniente.

Hay muchísimos temas que, por no ser atendidos y solucionados oportunamente, hoy quedan pendientes y resultan mucho mas lascivos en estos momentos, por ese motivo es relevante la definición de espacios de dialogo con legisladores (hacedores de Políticas) a fin de mantener al tanto de las problemáticas y necesidades de un sector que, NO solo ofrece trabajo formal de calidad, sino que sostiene la oferta de un servicio indispensable para la existencia de los núcleos urbanos.