Un relevamiento oficial encendió las luces de alerta sobre el sistema educativo del interior entrerriano al confirmar que 21 escuelas rurales debieron cerrar sus puertas entre 2024 y 2025. Si bien las resoluciones se amparan bajo la figura jurídica de «cierres transitorios», la tendencia histórica muestra que año tras año la red de establecimientos públicos rurales viene sufriendo un marcado retroceso.
El fenómeno de despoblación escolar no distingue geografías y afecta a gran parte del mapa provincial. Actualmente, otras tres escuelas se encuentran en lista de espera, con solicitudes de cierre transitorio ya tramitadas en los departamentos La Paz, Paraná y Tala.
Radiografía del cierre: los departamentos afectados
La pérdida de presencialidad escolar golpea con diferente intensidad según la región, concentrándose el mayor impacto en el centro y oeste de la provincia:
-
Paraná: 6 escuelas cerradas.
-
Villaguay: 4 escuelas cerradas.
-
Nogoyá: 3 escuelas cerradas.
-
La Paz: 2 escuelas cerradas.
-
Con un establecimiento cerrado cada uno: Colón, Concordia, Diamante, Federal, Gualeguay y Victoria.
La postura oficial: natalidad y cambios en el modelo agropecuario
Desde el Consejo General de Educación (CGE), las autoridades argumentan que las clausuras temporales son una consecuencia inevitable de profundos cambios demográficos y estructurales que exceden a la propia escuela.
La directora de Educación Primaria de la Provincia, Mónica Schoenfeld, fundamentó la medida exponiendo dos variables estadísticas determinantes:
“Los cierres responden a la baja en la matrícula, producto de la caída en la natalidad, que es del 45% en los últimos diez años. Por otro lado, está la nueva configuración de la ruralidad: hubo una disminución del 35% en la cantidad de establecimientos agropecuarios por la concentración de más hectáreas en menos unidades productivas. Eso genera el desplazamiento forzoso de las familias del campo hacia las plantas urbanas”, explicó la funcionaria.
La voz de la oposición docente: políticas de ajuste y extractivismo
En la vereda de enfrente, sectores de la docencia y del gremialismo local rechazan la lectura estrictamente demográfica del Gobierno y denuncian un «abandono planificado» del arraigo rural.
El profesor y referente educativo Mauricio Castaldo apuntó directamente contra la orientación ideológica de las administraciones actual y nacional, vinculándolas con un modelo económico extractivista que expulsa al eslabón más débil de la cadena social:
“Claramente, hay una intención del gobierno nacional, acompañado del provincial, de tomar a la educación como un gasto. Se ha abandonado la preocupación histórica de llegar con la escuela pública a cada rincón rural. A esto se suma el avance del extractivismo y el saqueo de la tierra”, fustigó el docente.
Castaldo ensayó además un análisis histórico de largo plazo para explicar la vacíamiento de las aulas camperas: “Es el efecto de políticas económicas que llevan más de cuarenta años. Desde la última dictadura hasta hoy el fenómeno estructural no cambió: la concentración de tierras en pocas manos favorece a grandes terratenientes y genera la expulsión sistemática de las familias de pequeños productores rurales”.
La polémica reactiva un debate histórico en Entre Ríos: si el Estado debe sostener abiertas las escuelas rurales con matrículas mínimas (en ocasiones de apenas uno o dos alumnos) para garantizar el derecho al arraigo y la conectividad social, o si la concentración urbana vuelve inviable el mantenimiento de estructuras edilicias y personal en parajes que se van quedando sin habitantes.
