Autocrítica, una práctica exigua

Por Alejandro Di Palma

El examen racional de los problemas, la argumentación y el debate son prácticas en
retroceso, que dejan lugar a decisiones impuestas por dirigentes que deliberan sólo con
ellos mismos. La obediencia ha tomado el lugar del análisis crítico
Ante la crisis actual, sin precedentes, no podemos dejar de reparar en el
detalle que el estado en el que el sector ha entrado en esta crisis, ya que
este, NO respondió a cuestiones meteorológicas, inexorables, sino que,
ese estado PRE-PANDEMIA es el que hoy potencia nuestra desdicha y es el
resultado de un sendero que, nuestra dirigencia decidió por acción y
nosotros (las bases), aceptamos por omisión.

Nuestro sector, compró la ilusión de la dolarización de nuestras ofertas,
con el torpe objetivo de dolarizar también nuestras rentas… mientras
tanto, se firmaron paritarias a cuenta de futuras y maravillosas ganancias
que, por supuesto, al igual que el segundo semestre nunca llegó. Se
adhirió a Políticas que siguieron socavando el Federalismo y junto con eso,
se permitió la desaparición del gran parte del conjunto más numeroso de
Estaciones de Servicio, las Blancas. Se invisibilizo el efecto de la
destrucción de un sector que también forma parte del menú de
combustibles (GNC) y que sostenía la red de trabajo informal, que
actualmente solo suma en las estadísticas de la pobreza.

Cada vez que intentamos exhibir nuestra problemática y ante toda
negociación, hemos aceptado caracterizar nuestra renta en términos
brutos, es decir, permitimos que nos abofeteen con un 11 o 12% de los
importes facturados, toda vez que luego de los pagos de Ingresos Brutos,
Tasas Municipales, Impuestos a los créditos y débitos, masas salariales,
cargas laborales, aportes sindico-empresariales, cancelación de facturas
de Luz y Gas, TREMENDOS COSTOS FINANCIEROS y mantenimiento de
instalaciones, solo queda para nosotros si acaso un 1% de los importes
facturados.

Esto anterior, explicaba nuestra realidad mientras las Cámaras abonaban a
la teoría de la existencia de un “punto de equilibrio” de 300M3/mes, una
UTOPIA que esta pandemia, convirtió en forma sumaria, en una
DISTROPIA, donde la mayoría de las estaciones del país, resultan vender
muy por debajo de los 100M3/mes, niveles incompatibles con la
existencia de nuestros negocios.

En la adhesión a las paritarias escandalosas del año pasado, no resulta
ausente la complicidad ariete de alguna Cámara, que no es, quizás, más
que el desprendimiento del gremio líder de nuestro sector. Hoy nadie
menciona esta flagrante aberración a la cual el sector adhirió a través de
las Cámaras que nos representan, mientras nosotros también asentíamos
con nuestro silencio.

Luego mientras esa renta del 1% expone nuestra anorexia de ideas y
bulimia ideológica, tanto así como nuestra condición INSIGNIFICANTE en
esta cadena de valor. Los dirigentes, desinteresados de nuestro destino,
prefirieron oficiar de voceros de las Petroleras advirtiendo de supuestos
atrasos en los combustibles que, claro, surgían de “formulas secretas” que
inclusive, proponían un supuesto futuro venturoso para nuestro sector,
quizás un fallo cósmico puede ser responsable de semejante yerro en las
predicciones, ya que el sector se encuentra ciertamente en bancarrota.

Hemos visto que la autocrítica NO ha sido una práctica muy ensayada en
nuestro sector, casi transitivamente las necesarias correcciones resultan
justificarse con simplicidad y por ende los insistentes e infructuosos
intentos de evitar correcciones, son tan vanos como entusiastas y ridículos
y solo pueden apelar, como lo hacen, a la obsecuencia.

Lamentablemente tenemos que señalar que la adulación y el
sometimiento se agudizan en los regímenes caudillescos. “El grado de
autoritarismo en el gerenciamiento de una Institución está en relación
directa con el monto de obsecuencia que demanda”. En tal caso, la
pretensión de subordinación y halago se extiende a nosotros los
empresarios y, sobre todo al periodismo. No hay un actor más incómodo
para este tipo de cultura que una prensa especializada independiente.

Como demostración cabal de un manejo algo irresponsable y de nuestra
desidia como sector, sigue una de tantas publicidades de los gremios de
nuestros empleados, donde se jactan de las desmesuradas conquistas
salariales que salieron de un sector devastado… esto también atenta
contra nuestra dignidad.