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miércoles, mayo 29, 2024
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Bordet, un hombre que pudo y no arriesgó

Por Gracia Jaroslavsky (Diputada provincial UCR)

Bordet dio su último discurso ante la Asamblea Legislativa. Ocho años de gestión y un final sin tregua, tal lo prevé la Constitución entrerriana en su artículo 161: “El gobernador y vicegobernador podrán ser reelectos o sucederse recíprocamente SOLAMENTE por un período en forma consecutiva o alternada”.

Por esta razón Bordet está escribiendo el final de una época que lo tuvo como protagonista excluyente, con legitimidad, con respaldo político de los propios, respeto de la oposición y alta consideración social.

Todo ese capital que le fue dado y que le hubiese permitido sin lugar a duda transformar la provincia de Entre Ríos, lo diluyó en la intrascendencia, no tomó riesgos, no tuvo la chispa divina de los estadistas que quedan en la historia.

Un hombre a mi juicio con muchos méritos personales, componedor, empático, paciente, correcto, prolijo.

Esas características marcaron una gestión sin sobresaltos, pero tibia, anestesiada. A mi juicio, lo lamentable es que perdimos una gran oportunidad, no es fácil tener condiciones favorables y el poder para cambiar la historia durante dos períodos de gobierno.

Considero que este gobierno tuvo un solo hito revolucionario: la Ley de Paridad Integral. Bordet habilitó el proceso, lo dejó ser, pero en realidad los consensos y los debates fueron liderados por la vicegobernadora Laura Stratta. Ella y el coraje de todas las mujeres que participamos lograron revertir el camino y transformar esa quimera en realidad.

Bordet pudo haber reformado el Estado, pudo haber saneado el sistema previsional, transformado al Iosper, pudo refundar la educación pública, que hoy está lejos de ser la educación moderna que deberíamos tener.

Pudo pasar a la historia como un grande, no quiso, no tuvo el coraje necesario, se perdió en las telarañas de un kirchnerismo decadente que se dedicó a crear enemigos y a inventar realidades paralelas.

Como pocos, él tuvo en sus manos una posibilidad que dejó escurrir como agua entre los dedos.
Ahora se abre un proceso nuevo con otros protagonistas que tendrán a su cargo tareas fundacionales.

La educación es el gran desafío. No tenemos destino si no generamos otra conciencia, otro saber, si no ponemos el foco en la formación ética y científica, si no valoramos el esfuerzo y el mérito. Llevará tiempo que estas generaciones se hagan cargo del destino de nuestros pueblos, pero hay que iniciar el camino, es la única manera que ese día llegue.

Otro de los desafíos es sortear el gravísimo problema de la corrupción a través de la transparencia de la cosa pública, combatir la inseguridad y la perversión que nace del narcotráfico, que no solo está en Rosario, está infiltrado en los entramados sociales de gran parte del país, y nuestro territorio -por sus condiciones geográficas- es muy vulnerable y está desprotegido.

Hay que recuperar las condiciones para trabajar y producir con normas claras y seguridad jurídica. Parece una broma que tengamos que aplaudir que finalmente se entienda la necesidad de retirar de las boletas de luz los impuestos provinciales. Así de atrasados en el camino del desarrollo estamos.

Así de atrasados en la salud pública estamos cuando ni siquiera tenemos en red los hospitales públicos, cuando en localidades como Victoria no tenemos un quirófano desde hace años, así de lejos estamos.

Así de lejos estamos que los caminos de la producción los arreglan los mismos productores cuándo y cómo pueden, la red está destruida y a pesar de ello los entrerrianos, increíblemente fuertes y corsarios, siguen trabajando y produciendo.

Estamos en la misma línea de largada que hace muchos años, solo que más pobres intelectual y económicamente hablando, y lo peor, mucho menos virtuosos. Costará recuperar la ética de la palabra y la conducta.

La ventaja es que la vara está muy baja, esperemos subir rápido esta cuesta que asoma en un año difícil y sinuoso.

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