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sábado, mayo 21, 2022
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Carta al presidente del Ente Nacional de Control y Gestión de la Vía Navegable

Sr. Ariel Sjarchuk:

Sin prejuicios, y a modo de contribución, esta carta nace en respuesta a sus declaraciones a medios de nuestra ciudad de Rosario, en el marco de su visita el pasado miércoles 9 de marzo y la posterior publicación del Decreto 120/2022.

Y esta carta es, fundamentalmente, hija del ininterrumpido trabajo que venimos realizando “patriotas” de los pueblos del litoral desde hace ya muchos años, quienes peleamos por la “recuperación” soberana de nuestro “río Paraná”, hoy ante una oportunidad histórica.

El mismo río Paraná al que Ud., reiteradamente en sus declaraciones, continúa mal llamando “hidrovía”.

Es fundamental recordarle que el nombre “hidrovía” nos duele hasta el alma, porque ese nombre es hijo de la entrega menemista y de la empresa belga Jan de Nul, que lleva 26 años de impunidad sobre nuestro río. En este contexto histórico, esto es toda una toma de posición de su parte, que nada tiene que ver con un camino “soberano”.

A los esclavos sus “amos” les cambiaban los nombres, a los pueblos originarios los rebautizaban sus “conquistadores”.

No aceptamos ningún cambio de nombre: se llama río Paraná, que en guaraní significa “pariente del mar”.

A lo que Ud. llama “hidrovía” es nuestro querido “río Paraná”: una unidad hídrica de carácter estratégica de 4.880 km y más de 17.000 km de afluentes.

Es parte de la cuenca del Plata: una unidad territorial, productiva, hídrica, demográfica, comercial, de comunicación y navegación fluvial, y de recursos que parecen “infinitos” pero que no lo son; que cubre un área de 3.170.000 km2, siendo la región de América del Sur equivalente al 17% de su superficie que drena hacia el Río de La Plata.

Se encuentra entre las cinco cuencas más grandes del mundo, detrás del Amazonas, Congo, Nilo, y Misisipi. Esta cuenca abarca territorios de cinco países: Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay.

Le recuerdo, y no subestime, que no solo es una vía de comunicación fluvial, sino que en estas tierras ribereñas hay asentamientos milenarios de los pueblos, de tradiciones emancipadoras.

Aquí se “plantó” la bandera en 1812 bajo el mando de Manuel Belgrano; aquí derrotamos a los españoles en el Campo de la Gloria en San Lorenzo, dirigidos por el General San Martín; aquí se declaró la primera Independencia de los Pueblos Libres en 1815 en el Arroyo de La China, liderada por José Gervasio Artigas; aquí derrotamos a la flota anglo-francesa, la más poderosa del mundo, en Punta Quebracho en 1846.

No somos “esclavos” ni reconocemos “amos” que nos cambien el nombre.

Respecto a sus dichos sobre la Bolsa de Comercio de Rosario, usted manifiesta: “La Bolsa de Rosario nos atendió muy bien. Gente muy profesional y bien intencionada que tienen mucho por aportar. Nos ofrecieron un lugar para funcionar, pero nos pareció mejor -acorde a todas las sensibilidades que hay en torno a la hidrovía- buscar un lugar propio”.

Del profesionalismo no caben dudas… Pero al servicio de quiénes ¡sí!

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