Consideraciones sobre el acuerdo con China – Licencia Social

Por Alejandro Di Palma, Productor porcino con el asesoramiento legal del Dr. Favio Casarin

Las ideologías heredaron los vicios de las religiones. Estas influyen sobre los fieles para
ignorar las evidencias materiales y físicas, exhortando a concentrarse en el orbe de lo
invisible, apelando a la Fe o a la vida ultraterrena, la ideología induce a la convicción radical
que prometa, sin demasiadas bases o sin cuestionamientos en sus formas, un brillante
porvenir para la nación o el mundo.

Podría decirse que el Proyecto de exportación de carne Porcina a China podría ser el
paradigma de lo anterior, por cuestiones ideológicas se omite el debate, el análisis crítico, o
sea se anula la capacidad reflexiva tanto sector como de la sociedad para dar paso sin
dilación, a un evento productivo pretendidamente impoluto, inmaculado que proveerá de
los dólares necesarios al país.

Vemos como, todo pretende cerrar sin ningún cuestionamiento a través de un simple acto
de Fe, un misterio inaccesible para la inteligencia humana, que oscurece los misterios
religiosos más importantes.

No somos capaces de poder analizar, aunque mas no sea como posible, el hecho de que
este proyecto productivo presente problemas serios como parecería ser, luego las virtudes
de lo planeado al estar despojadas de sus impactos negativos, lucen como una abstracción
desprovista de la fuerza de lo concreto. Se pretende esconder la gran cantidad e
importancia de los problemas señalados, con el montaje de un circo mediático a modo de
cortina de humo.

El problema radica básicamente en el hecho de que es un proyecto “TAN Chino” que, en su
ADN tiene gravado como estigma, el concepto predatorio de una matriz de producción que
ya el mundo conoce y que solo responde a los números productivos y a su escala, dejando
de lado consideraciones socio-ambientales que resultan de tanta relevancia que, los
productores locales, nos hemos tenido que adecuar a estas.

Avanzar hacia un consenso general es importante para garantizar la posibilidad de llevar
adelante este proyecto, NO en los términos en los que China los considere aceptables, sino
en los que el conjunto de la sociedad Argentina lo haga y para eso, es necesario legitimar los actos con acuerdos y consensos con la ciudadanía (Licencia Social), en este sentido, la
Política juega un rol importantísimo.

Licencia Social

La autoridad del derecho es siempre Social, proviene de las prácticas humanas, las cuales
constituyen el criterio último de validez de las reglas en un sistema jurídico. Es decir, que el
concepto de Licencia Social en la actualidad, viene a ser una especie de Regla de
Reconocimiento que, si bien no está escrita, ni definida en sus parámetros, otorga la validez suprema a las otras normas legales que habilitaron por ejemplo una concesión Minera, Petrolera o Productiva en general, como es este caso. Por lo tanto, podemos concluir en que la Licencia Social, si bien no es una norma jurídica positiva o escrita, SI integra el Sistema Jurídico. Y no solo lo integra, sino que ocupa el lugar principal en la validez de un proyecto de inversión.

En la práctica vemos que así funciona el concepto de Licencia Social transformado en “regla
suprema”, ya que ningún proyecto de inversión puede ni siquiera comenzar sin el paraguas
de esta REGLA, aun cuando tenga todos los permisos legales.

También es observable, que el concepto de Licencia Social tiene mayor fuerza normativa
que las reglas comunes o positivas, ya que aparece desde el primer esbozo del proyecto de
inversión, lo acompaña a lo largo de la vida del mismo, y perdura una vez finalizado con las
tareas de remediación ambiental y recomposición social de los pueblos involucrados.

Este último concepto (remediación o recomposición) atenta contra la idea del
“emprendimiento productivo perpetuo” y por ende resulta abominado la producción
clásica, ya que añade un “costo extra” a la amortización que, reiterando el concepto,
pretende olvidarse pero en este caso deberá CONSIDERARSE por las escalas que intervienen.

Por ello, algunas empresas o inversionistas, observan a la Licencia Social como un tema
secundario, posterior, y en algunos casos ni siquiera analizable al comenzar un proyecto. ES UN GRAVE ERROR, ya que el concepto de Licencia Social, no solamente tiene consecuencias en lo fáctico como vemos a menudo, comunidades que por ejemplo paralizan o impiden un proyecto de inversión, sino que tiene consecuencias jurídicas, ya que integra (y cada vez lo hará con mayor fuerza) el Sistema Jurídico. Entendiendo al Sistema Jurídico como el conjunto de normas, instituciones y agentes que hacen al derecho que tiene vigencia en un determinado territorio.

Hoy poseer la Licencia Social es tan importante como conseguir el financiamiento de un
proyecto. Quien no lo entienda así, y no le de la importancia que el tema merece, tal vez
consiga el financiamiento, pero lo que no conseguirá nunca es poner en marcha el proyecto.

En el escenario de la minería argentina, ejemplos de este tipo, sobran.

La Política es el arte de gobernar a los hombres con su consentimiento, la política es un arte que, como el tango, se baila de a dos, luego es necesario legitimar las decisiones con
acuerdos y consensos, tanto con la ciudadanía como con el Sector Productivo, de forma tal
de garantizar esa Licencia Social que permitirá llevar adelante el proyecto en cuestión sin
problemas.