Djokovic, afuera del US Open: la temporada del número 1, entre éxitos y escándalos

Insólito: Djokovic perdió su primer partido de la temporada de la manera más inesperada.

Una locura. Un acto insólito, un rapto de imprudencia que costó carísimo. Novak Djokovic fue descalificado de este extrañísimo US Open 2020 por arrojarle un pelotazo a una jueza de línea, y la sanción desató un terremoto en el planeta de las raquetas, que ya de por sí vive un clima enrarecido entre pandemia, protocolos e internas. Una vez más, con el número 1 del mundo como protagonista, nuevamente en el ojo del huracán.

En concreto: Djokovic estaba 5-6 en el primer set ante Pablo Carreño Busta, había perdido dos games seguidos, y ofuscado, lanzó la pelota hacia el fondo. Pero lo hizo con fuerza; además, con una puntería desafortunada: su impacto dio en el cuello de una jueza de línea, que cayó al suelo. El serbio se dio cuenta de inmediato de lo sucedido, se acercó a la autoridad y pidió disculpas. Pero la asistente debió recibir atención médica. Y el reglamento no deja margen en este tipo de situaciones, que se considera como “ofensa mayor”. El árbitro del torneo, Soeren Friemel; el supervisor de Grand Slams, Andreas Egli, y la umpire Aurelie Tourte determinaron la descalificación del primer preclasificado y gran favorito a ganar el torneo.

La USTA anunció pronto una fuerte sanción: Djokovic perdió los 180 puntos que había sumado en el torneo y también fue multado con el prize money que le correspondía, unos 250.000 dólares. A ello habrá que sumarle otros castigos, como la sanción económica por faltar a la rueda de prensa obligatoria e irse de inmediato del complejo Billie Jean King.

Así, Djokovic dejó de la manera más insólita su invicto en la temporada 2020. Los 26 triunfos seguidos quedaron sepultados por una derrota innoble, un manchón histórico. Seguramente el serbio no tuvo la menor intención de lastimar a nadie, pero cometió una acción imprudente y las reglas estipulan que el jugador debe hacerse cargo en este tipo de situaciones. Casi todos sus colegas coincidieron en que lo que pasó fue cuanto menos desafortunado, pero la sanción era la que correspondía. De acuerdo con el libro de reglas de los Grand Slams, lo de Nole podía encuadrarse dentro del inciso de “abuso físico” (golpear a un oficial, rival o espectadores fuera de una acción de juego).

Lo sucedido con Djokovic se produjo en medio de una temporada atípica, con el serbio como eje de varias situaciones controvertidas y más allá del talento que lo llevó a la cima. Por un lado, sumó varios éxitos: obtuvo el Abierto de Australia, y los torneos de Dubai y Cincinnati, y llevó a Serbia a la conquista de la ATP Cup.

Cuando la pandemia interrumpió la gira, sorprendió al declarar sobre el coronavirus: “Yo, personalmente, no estoy a favor de las vacunas. No me gustaría que nadie me obligue a vacunarme para viajar. Debería entonces decidir si voy a someterme a eso o no”. Luego, dio un paso muy arriesgado al impulsar en medio de la pandemia el Adria Tour, una gira de exhibiciones en la que sobraron multitudes, faltó distancia social, y la prueba terminó con varios contagiados de Covid-19, incluido él mismo y su esposa.

Hace pocos días, renunció al Consejo de Jugadores de la ATP y anunció la creación de la PTPA (Asociación de Jugadores Profesionales de Tenis), una entidad que aparece como un desprendimiento de la ATP, iniciativa que contó con el apoyo de algunos jugadores pero también con un rechazo fuerte de parte de Federer y Nadal, y desde luego, de la propia ATP. Más de uno recordó esta situación tras lo sucedido el domingo en el US Open, más allá de la determinación de los árbitros. Posiblemente el número 1 haya estado involucrado en demasiadas situaciones que lo llevaron a equivocarse.

A Djokovic le toca ser el primer número 1 del mundo descalificado en un Grand Slam. Pero no es la primera gran figura del tenis que pasa por estos papelones. John McEnroe, cómo no, inauguró esta lista de dudoso honor en Australia 1990 al dársele perdido su partido ante Mikael Pernfors por varias infracciones. Años atrás le pasó a David Nalbandian, descalificado en la final de Queen’s 2012 por romper un cajón de madera y lastimar a un juez de línea, y en 2017 a Denis Shapovalov, por un pelotazo involuntario en el rostro del umpire Arnaud Gabas en un partido de Copa Davis, entre otros casos recordados.

No quiso hablar ante la prensa, pero un par de horas después del incidente el serbio emitió un comunicado en el que pidió disculpas. “Toda esta situación me ha dejado realmente triste y vacío. Pregunté por la jueza de línea y me dijeron que, gracias a Dios, ella se sentía bien. Lamento mucho haberle causado tanto estrés. Tan involuntario. Tan equivocado. En cuanto a la descalificación, necesito volver a mi interior y trabajar en mi decepción, y convertir todo esto en una lección para mi crecimiento y mi evolución como jugador y ser humano. Pido disculpas al torneo y a todos los seguidores por mi comportamiento. Estoy muy agradecido a mi equipo y a mi familia por ser mi gran apoyo, y a mis fanáticos por estar siempre conmigo. Gracias y lo siento mucho”, escribió Djokovic en sus redes sociales.

Además de ceder el invicto, la descalificación de Djokovic abre un nuevo panorama dentro de este Abierto de los Estados Unidos: habrá un nuevo campeón de Grand Slam. La salida del número 1 del mundo, sumada a las ausencias previas de Rafael Nadal y Roger Federer, precipitó el quiebre del dominio hegemónico del Big 3, al menos por este certamen. El último en festejar al margen fuera de los tres mencionados fue Stan Wawrinka, justamente en el US Open 2016, hace cuatro temporadas. Para encontrar al último nuevo ganador de un grande hay que retroceder hasta 2014, cuando Marin Cilic conquistó el abierto norteamericano 2014. Para entender la dimensión de lo hecho por Federer, Nadal y Djokovic: es la primera vez desde Roland Garros 2004 que ninguno de ellos está en los cuartos de final de un Grand Slam.

También es cierto que no es la primera vez que Djokovic protagoniza acciones al menos curiosas dentro de una cancha. Pero se trató de un error no forzado que puede costarle muy caro al líder del ranking. En Nueva York dejó pasar una gran oportunidad para achicar distancias en la tabla de títulos de Grand Slam (acumula 17, detrás de los 20 de Federer y los 19 de Nadal), y además sufrió otro impacto para la imagen pública que busca cuidar. Mientras, este US Open 2020 suma rarezas dentro de su burbuja de extraños acontecimientos.