Entre Ríos, el túnel y la banalización de una deuda histórica
El debate que irrumpió este fin de semana en torno al Túnel Subfluvial Hernandarias es, en sí mismo, un síntoma del problema que pretende discutir. La nota de “La Nación” y la réplica publicada en “Análisis Digital” se concentran en el debate sobre el pasado nazi de HOCHTIEF AG, la empresa alemana que ejecutó la obra. EL RESULTADO ES UNA CONVERSACIÓN QUE GIRA SOBRE UN DETALLE LATERAL MIENTRAS LA CUESTIÓN CENTRAL PERMANECE INTACTA, COMO SIEMPRE, BAJO EL AGUA.
EL CRIMEN QUE NADIE NOMBRA
El hecho estructural es el siguiente, EL GOBIERNO NACIONAL SOSTUVO DELIBERADAMENTE EL AISLAMIENTO DE ENTRE RÍOS DURANTE DÉCADAS. No fue negligencia ni olvido. FUE POLÍTICA. La hipótesis de conflicto con Brasil convirtió a la Mesopotamia en territorio sacrificable, en escudo, en zona que podía perderse ante un avance enemigo.
Bajo esa lógica, construir infraestructura en Entre Ríos, Corrientes y Misiones era contraproducente.
SE CONSTRUYERON REGIMIENTOS… ¡NO PUENTES !
Las consecuencias son mensurables y brutales. En 1870 Entre Ríos era la tercera provincia en producción del país. Para principios del siglo XX ya había caído al séptimo lugar. Entre 1958 y 1966, la Mesopotamia contribuía con apenas el 4% del PBI nacional teniendo el 8% de la población, con un ingreso per cápita inferior a la mitad del promedio nacional y tasa de crecimiento real nula.
El primer vínculo fijo entre Entre Ríos y el resto del país (el propio túnel) llegó recién en Diciembre de 1969. El puente Zárate-Brazo Largo, en 1977. El Rosario-Victoria, en 2003. Ninguno de estos datos es discutido este fin de semana.
Ese aislamiento no tuvo documentos firmados. No hacían falta. Los planes nacionales de industrialización de los años 30, 40 y 50 sencillamente no contemplaron a la Mesopotamia.
EL ARGUMENTO QUE SIRVIÓ PARA CONDENAR A LAS JUNTAS MILITARES («NO PODÍAN NO SABER») APLICA CON IGUAL RIGOR AQUÍ.
Una provincia cercana geográficamente al núcleo económico del país, vaciada sistemáticamente de infraestructura durante medio siglo, NO FUE UN ACCIDENTE.
FUE UNA DECISIÓN.
LA PARADOJA DEL TÚNEL
Lo que añade una capa de ironía al relato es la propia naturaleza del hito que hoy se celebra: EL TÚNEL HERNANDARIAS FUE POSIBLE PRECISAMENTE PORQUE EL GOBIERNO NACIONAL SE NEGÓ A CONSTRUIRLO.
Fueron los gobernadores Uranga y Sylvestre Begnis quienes encontraron el resquicio jurídico… si la ley nacional controlaba la superficie y el aire, nada decía sobre el lecho del río.
En una mesa de restaurante, en el “Luisito” de Paraná, acordaron financiar la obra por su cuenta.
El túnel no es solo una obra de ingeniería. ES EL CERTIFICADO DE QUE LA NACIÓN INCUMPLIÓ SU OBLIGACIÓN FEDERAL.
Hay una segunda paradoja que merece señalarse, el túnel destruyó la economía fluvial que era la única que Entre Ríos había logrado desarrollar en su condición de provincia insular. De manera que, la integración llegó, pero llegó tarde, mal y sin plan de reconversión.
LO QUE PUDO HABER SIDO UN TRAMPOLÍN FUE, EN LOS HECHOS, UN SHOCK SOBRE UNA ESTRUCTURA PRODUCTIVA QUE NUNCA HABÍA PODIDO MADURAR.
LO QUE OCUPA EL DEBATE
Frente a todo esto, el debate de este fin de semana se ocupa de HOCHTIEF. La empresa construyó el búnker de Hitler. Usó trabajo esclavo. Su director ejecutivo era miembro del partido nazi. Todo eso es verdad y está documentado, incluso por la propia empresa en su historia oficial publicada en el año 2000.
Pero la nota de Análisis Digital tiene razón en un punto técnico, el título de La Nación («La huella nazi en una de las obras más emblemáticas del país») sugiere una participación personal que el propio artículo no sostiene.
Entre la caída del nazismo y la licitación de 1961 pasaron dieciséis años. HOCHTIEF no fue una excepción entre las grandes corporaciones alemanas de la época: Siemens, Volkswagen, BMW, Bayer, BASF, Daimler-Benz, todas usaron trabajo forzado y prosperaron bajo el régimen. El mundo de la posguerra había tomado una decisión tácita, PÁGINA EN BLANCO PARA LAS SOCIEDADES ANÓNIMAS.
ESA DECISIÓN FUE GLOBAL, PRINCIPALMENTE OCCIDENTAL Y TIENE SU PROPIO DEBATE PENDIENTE… PERO ESE DEBATE NO ES SOBRE ENTRE RÍOS.
LA BANALIZACIÓN COMO DAÑO POLÍTICO – EL EXTRAVIO
El problema no es que HOCHTIEF tenga pasado nazi. El problema es que ese dato, convertido en título y en polémica de fin de semana, funciona como sustituto de una discusión que nunca se da: LA DEUDA HISTÓRICA DEL ESTADO NACIONAL CON ENTRE RÍOS.
Cada vez que el debate sobre el subdesarrollo entrerriano se reduce a un elemento sensacionalista (sea el nazismo de la contratista, sea el folclore de “La Maroma”, sea la anécdota del almuerzo en el Luisito) se produce el mismo efecto, LA CUESTIÓN DE FONDO QUEDA NEUTRALIZADA.
Y la cuestión de fondo es esta:
¿QUÉ LE DEBE EL ESTADO NACIONAL A UNA PROVINCIA QUE MANTUVO DELIBERADAMENTE SUBDESARROLLADA DURANTE DÉCADAS POR UNA HIPÓTESIS DE CONFLICTO QUE NUNCA MENCIONÓ FORMALMENTE, NUNCA RECONOCIÓ PÚBLICAMENTE Y NUNCA REPARÓ?
Esa pregunta no tiene respuesta en ninguna nota periodística de este fin de semana. Tampoco la tuvo en los anteriores.
Y lo más revelador es que tampoco la formuló (en toda su historia reciente), LA PROPIA CLASE POLÍTICA ENTRERRIANA (evidentemente extraviada).
Uranga en 1964 tenía claridad meridiana sobre el diagnóstico y esbozaba un plan. LO QUE VINO DESPUÉS FUE LA BANALIZACIÓN DE LA ESTRATEGIA, simplemente la política provincial ingresó en una era SIN PLAN DIRECTOR, SIN RECLAMO DE REPARACIÓN, SIN TRADUCCIÓN DEL AGRAVIO HISTÓRICO EN DEMANDA CONCRETA.
LO QUE FALTA
Una política entrerriana madura, debería ser capaz de hacer dos cosas simultáneamente: 1- reconocer sin evasiones el pasado de las empresas que construyeron su infraestructura (porque la memoria histórica es un valor en sí mismo) y 2- NO PERMITIR QUE ESE RECONOCIMIENTO REEMPLACE, TAPE O BANALICE LA DISCUSIÓN SOBRE EL DAÑO SISTÉMICO INFLIGIDO POR EL ESTADO NACIONAL.
El túnel NO tiene una «huella nazi» en el sentido dramático que sugiere el título de La Nación. Pero sí tiene una HISTORIA POLÍTICA QUE ES MUCHO MÁS URGENTE Y MÁS RELEVANTE PARA ENTRE RÍOS QUE LA GENEALOGÍA CORPORATIVA DE SU CONTRATISTA.
Esa historia es la de una provincia a la que se le negó durante décadas el derecho elemental a estar conectada con el país del que formaba parte. Y que, cuando finalmente se conectó por su propio esfuerzo y CONTRA LA VOLUNTAD DEL PODER CENTRAL, nunca cobró lo que se le debía.
EL PARANÁ SIGUE FLUYENDO. EL DEBATE REAL,TAMBIÉN…SIGUE PENDIENTE.
Alejandro Di Palma
Abril 2026
