El BCRA pedirá a bancos que “bajen tasas de préstamos personales y de tarjetas”

En el directorio del Banco Central no están contentos con lo realizado hasta ahora por los bancos, que se habían comprometido a bajar las tasas y sólo lo hicieron con las de adelanto en cuenta corriente o en las tasa para las empresas.

Esta semana Miguel Pesce le insistirá a las entidades con una reducción en las tasas activas por motus propio. No quieren tener que volver a las regulaciones, con piso y techo en las tasas.

De personales, poco y nada se vio hasta el momento, sólo con algunas ofertas puntuales a los segmentos de renta alta y con cupos, pero nada a nivel masivo, como pretenden en el Central. Si bien los bancos se habían comprometido a hacerlo, le pedirán ahora que lo hagan con mayor énfasis.

De ahí que el presidente del BCRA, Miguel Pesce, insistirá con que bajen las tasas activas, ya que lo que menos quieren es tener que volver a imponer regulaciones como en el gobierno de Cristina Kirchner, con un piso y un techo para las tasas. “Siempre es mejor que el mercado se regule solo”, indicaron puertas adentro a El Cronista.com.

De a poco, los bancos analizan sacar líneas de personales a tasas más bajas, a una TNA del 50 y del 45% para quienes acrediten haberes, pero el tema es que luego el costo financiero total casi termina duplicando ese porcentaje.

Tanto en Adeba como en ABA se comprometieron ante el Central a ir bajando las tasas activas, pero por ahora sólo se ven cupos y en determinados segmentos, de quienes tienen mayor poder adquisitivo. O sea, quienes no necesitan estas líneas.

Lo que sí bajaron fue el plazo, ya que antes solían prestar hasta a 60 o a 72 meses, y ahora la mayoría son a corto plazo, a 12 meses en vez de a 48. Como máximo, a 24 meses de plazo, pero no más que eso.

“Las buenas tasas para corto están entre 12 y 24 meses, cuando antes el plazo promedio ponderado del sistema era de 30 meses”, revela un banquero privado, quien admite que las entidades públicas son quienes suelen tener las tasas más bajas.

“No es lo mismo un préstamos de $ 100.000 a tres años que a un año, porque a mayor plazo la cuota baja más, pero a menor plazo sube, entonces no podés sacar toda la plata que necesitás”, comentó el gerente de una entidad.

Cuenta que hay actualmente demanda de préstamos por gente que quiere cambiar el auto, pintar la casa o invertir en su pyme, con una tasa que le empate a la inflación, aunque esas tasas son nominales, y cuando se llega al CFT varía mucho, porque se va muy para arriba.

De ahí la pretensión a una baja en la tasa de los personales, como ocurrió con la de adelanto en cuenta corriente. Este mecanismo es la manera más usual que tiene una empresa de financiarse, pero en septiembre, luego de las PASO, se vieron más que complicadas, porque la tasa saltó a un récord de 91,4%, al compás de una tasa de política monetaria en el 72% y plazos fijos que pagaban 55%, según el promedio del BCRA.

Hoy la tasa de los adelantos bajaron al 43,5%, una tasa tan baja que no se veía desde julio de 2018, pero los préstamos personales apenas bajaron a una tasa del 63,7%, contra el 77,7% que estaban en septiembre pasado, pese a que la Leliq cayó al 48%.

Pero el BCRA quiere que los bancos bajen también la tasa de revolving. Así se denomina en la jerga financiera a cuando alguien no puede pagar el total de la tarjeta y termina pagando el mínimo, ya que según el banco puede llegar hasta el 200% de tasa efectiva anual.

Varios bancos saben que la mora está creciendo, entonces algunos están ajustando los pagos mínimos. “La gente que empieza a ‘revolear’ (por hacer ‘revolving’, al pagar el mínimo) posiblemente caiga en mora, entonces subimos el pago mínimo para forzarlo a pagar más y achicar la deuda, de modo de reducir el impacto de una posible mora. Claro que esto hace caer el consumo, porque hoy la gente está usando la tarjeta para poder pagar la comida en el supermercado”, revela un banquero.

En la actualidad, los bancos quieren evitar que por un uso excesivo de la tarjeta el saldo se convierta en incobrable.

Por eso cortan de raíz la posibilidad de seguir usándola si no se tiene capacidad de realizar el pago mínimo. La situación actual es producto de la cautela que tienen los bancos respecto al aumento en la morosidad de sus carteras. Aquellos bancos que tiene también vinculados negocios de crédito al consumo les ha impactado aún más la crisis.