El Sueño del Pibe – Escribe Alejandro Di Palma

Día a día estamos más cerca del anhelo de las Petroleras, ese proyecto quizás pergeñado por José María, “el Sueño del Pibe”, la posibilidad de la Compañías Petroleras de reducir a su mínima expresión las erogaciones que representan el mantenimiento de su Red Comercial y del costo de comercialización. Solo mantener en muy pocos lugares Estaciones de Servicio icónicas y sostener su imagen a partir de publicaciones en redes sociales y presencia en medios de comunicación masivos.

La pretensión de adueñarse de los clientes de nuestras Estaciones de Servicio, cada día son más tangibles, las tarjetas de flota son metodologías de comercialización que distorsionan el mercado en estos términos, detonan la renta de nuestros comercios y nos proponen (a la mayoría) una futura y segura extinción.

Esta metodología de comercialización, es tremendamente corrosiva para el sector, ya que se justifica a través de la reducción tremenda y compulsiva de nuestra renta sobre sus ventas, obligándonos a mantener el Stock de producto y un servicio conforme a normativas contra las migajas que pretenden pagar, un “servicio” altamente rentable, pero SOLO para las Petroleras.

Queda claro que la única respuesta sensata a estas acciones comerciales distorsivas, son límites impuestos por un Estado que comprenda “rápidamente” lo nocivo de estas maniobras que supuestamente persiguen la modernidad y en cambio solo traerán devastación para nuestro sector.

La salida alternativa que consiste en acciones corporativas de parte del sector, devienen imposibles toda vez que las asociaciones que nos agrupan no han podido siquiera advertir estos impactos y tampoco han mostrado una actitud de oposición y denuncia frente a los fenómenos que nos han impactado, los cuales nunca fueron casuales sino planificados por las Petroleras.

Definitivamente este último punto, desnuda el hecho de que en el diseño de la evolución del mercado y del sector, nosotros (la Red Comercial) solo hemos participado como espectadores; necesitamos una posición más activa como sector, participando en términos intelectuales de las Políticas que se definan sobre el sector Petrolero y/o sobre el segmento de comercialización del combustible; de no cambiar esta actitud “somos boleta”.