Ensayo sobre la Responsabilidad y la Complicidad

Opinión: Escribe Alejandro Di Palma

Si bien es un gesto aceptado por la sociedad, creo que asumir como cierto e indiscutible el hecho de que la única responsable de la presente crisis es la corporación política es como mínimo una afirmación de un cinismo inaceptable.

– La actitud del periodismo y de los medios que suponen haber descubierto que esta dirección económica no resulta sensata hace un par de semanas, es como mínimo cuestionable, siendo que en general la sociedad se ha nutrido de la supuesta sabiduría de los formadores de opinión y quizás conforme esto han aceptado el impacto económico del dia a dia suponiendo un futuro venturoso, pero este tema ha sido sistemáticamente exhibido.

– Sobre la complicidad del sindicalismo, es tan evidente que no vale la pena siquiera mencionarlo, haber llegado al punto en el que estamos sin reclamos fuertes, haber aceptado paritarias que degradaban sistemáticamente el poder adquisitivo fue la contante en estos últimos cuatro años.

La teoría del CLUB SOCIAL

La corporación empresarial y los representantes sectoriales terminaron formando CLUBES SOCIALES en la cámaras que agrupan a los sectores, lugares donde compartían anhelos de un futuro venturoso, pensando en el segundo semestre o en suculentos intercambios comerciales con el mundo, siempre intercambiando ideas con pares con los que nunca antagonizaron (esa era la característica de admisión a estos CLUBES SOCIALES), desestimaron toda referencia a problemas sectoriales que impactaban y destruían pequeños agentes económicos que compartían el sector, claro que SIN permitirles participar de esa cofradía hermética, lugar exclusivo para los pensadores que preferían “no quemar los puentes institucionales”, después de todo el dialogo era lo más importante, decían unos y aceptaban otros de los participantes de las comisiones directivas de esos CLUBES SOCIALES. Negaban el apocalipsis que duró años y que hoy es indiscutible, celebrando reuniones donde invitaban y contrataban a oradores que aseguraban el mismo futuro próspero del que se hablaba en EL CLUB SOCIAL.

Hoy podríamos asegurar que inclusive Andrea Bocelli hubiera acertado en el diagnóstico con una simple mirada a la realidad y eso desnuda la esencia del problema, que fue la disociación que genero el hermetismo de estos CLUBES SOCIALES que se arrogan la exclusividad de, tanto los reclamos como las representaciones sectoriales y que ante quebrantos calificados de “aislados” y/o propios de “ineficiencias” u “obsolescencias”, prefirieron, eligieron y hasta justificaron “no romper el dialogo” con los actores que definieron estas políticas perversas.

La falta del debido y necesario respeto por las visiones divergentes, fue en definitiva una arista que compartió este actual periodo con el anterior tan criticado, solo que ahora la actitud fue adoptada por quienes representaron al sector empresarial (los CLUBES SOCIALES) desentendiéndose del mandato principal, la defensa de los actores económicos y aceptando de hecho el holocausto que hoy queda expuesto.