¿Es el silencio una forma de complicidad?

Opinión: Sergio Fischer Director de INFOPARANA

Cuando vemos como espectadores a los muertos en vida que provoca la violencia y callamos frente al naufragio de su esperanza, nuestra indiferencia y nuestros silencios abren el camino a la complicidad.

Puede resultar una afirmación agresiva, pero más agresivo es el silencio frente a lo que sabemos es la condición humana vejadora de un abusador.

Las diferentes interpretaciones que hace el periodismo y la relevancia que le da a cada caso según sean sus protagonistas, resulta, cuanto menos, llamativa.

Hay quienes, ufanándose de transparentes han juzgado, antes que la propia justicia, las conductas de los individuos, independientemente de la relevancia que estos tengan e interpelan desde una supuesta moralidad sin enmiendas a ciudadanos de cualquier estirpe.

Callar no siempre supone complicidad, a veces es más saludable el silencio que las palabras; sin embargo, de la misma manera que se suele interpelar a ajenos, deberíamos hacerlo con nosotros mismos.

El silencio, a veces cómplice, no puede transformarse en perdón y misericordia frente a quienes se han transformado en paladines de la justicia y ajusticiadores sociales.

El silencio, en algunos casos, debe ser interpretado cómo lo que es, complicidad o encubrimiento.

Somos parte de un mundo que naufraga permanentemente y que demuestra que lo que ha tardado años, décadas, en construirse, se puede destruir de un plumazo mediante la corrupción y la conveniencia personal.