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miércoles, junio 12, 2024
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La política o el circo

Por Sergio Fischer

La política, vana, vacía, sin sustancia y tramposa, aunque sobreviva, irá malviviendo mientras languidece en el engaño con su espectáculo desilusionante.

Dicen los que lo conocen, es el sueño que persiste en el ideal político del gobernador entrerriano, Rogelio Frigerio. El fin de una idea obsoleta, prebendaría y retrógrada de ejercicio de la política en esta comarca con sesgos circenses.

Hay quienes sostienen que la política y el circo persiguen un mismo objetivo, con similitudes y diferencias: ilusionar a la gente.

Quienes hablan con el mandatario afirman que le escuchan decir con frecuencia diaria que el espectáculo que sumió a la provincia en la decadencia moral y en la incertidumbre social está a poco de llegar a su fin. Terminó el circo, llega la política para transformar y generar ilusiones que con el tiempo sean realidades tangibles.

Alguien, alguna vez dijo que el circo asume la ruptura de la lógica; la política pretende mantenerse en ella; aunque sea al margen de la verdad y que política y circo tienen bastante en común, no sólo por su semejanza esencial, sino por el uso que los políticos han hecho siempre de las representaciones circenses.

Las puestas en escena con propósitos electorales parecen tener fecha de prescripción. La promesa comienza a ver la luz y se encamina a ser un hecho concreto. Frigerio quiere poner fin al populismo que degrada instituciones, estado e ilusiones.

Laclau afirma que las chances del populismo se acrecientan cuando existen crisis de representación, debilidad institucional, inestabilidad económica e injusticia social.

Desde su entorno, aseguran que con las normas que envió a la legislatura, el mandatario de la provincia que fue cuna de la organización nacional, persigue ese fin.

El norte trazado es el de la transparencia; candidaturas con ficha limpia; sistema electoral moderno, eficiente y transparente; estado dinámico; desarrollo sostenido en el tiempo y con instituciones fuertes y transparentes.

Quienes interpretan el pensamiento concluyen en que “el populismo no prospera en sociedades con instituciones fuertes y una distribución relativamente equilibrada de los ingresos”.

El peronismo marcó la agenda política de los últimos años y lega graves secuelas por haber menospreciado las instituciones y fomentado la división de la sociedad.

Los desafíos van más allá de lo económico. Tema ya conocido por todos. Herencia recibida, retención de recursos de origen nacional, desequilibrio financiero y económico y deuda flotante y consolidada que comprometieron hasta el pago de nóminas salariales.

Hay quienes sostienen que al mandatario lo desvela la reconstrucción de la necesaria credibilidad en las instituciones, tanto como al desarrollo económico de la provincia cuna de la república.

Como todo político, Frigerio no reniega de la política. Si de las prácticas espurias que someten al conjunto de la sociedad a escenarios de crisis económica y de confianza que entorpezca el desarrollo sostenido de la provincia.

Con gestos, el camino parece desandarse. El tiempo dirá si triunfa la política frente al circo y la confianza frente al descrédito.

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