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miércoles, enero 26, 2022
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Los contagios se multiplican en la costa atlántica que está saturada de turistas

Los casos de Covid-19 no dejan de subir en la costa atlántica, saturada de turistas por una temporada excepcional. En Mar del Plata, Pinamar y otros centros turísticos, se alcanzaron picos récord de positividad. El fenómeno afecta con fuerza a empleados de hoteles y gastronómicos, que registran a un 35% de sus integrantes como “positivos” o contactos estrechos. En Pinamar, los infectados diarios se triplicaron en una semana, la positividad superó el 70% y en Mar del Plata hay más de mil positivos diarios. La demanda desborda la capacidad de los centros de testeo.

Hoteles y restaurantes se van quedando con “huecos” en su personal difíciles de cubrir: hace tiempo que escasea la oferta laboral capacitada para cumplir reemplazos. Pero los clientes no paran de llegar, y la ocupación es casi total. En Mar del Plata, este miércoles se registró una fila de más de 600 metros en un centro de testeos municipal, cerca del Estadio Mundialista.

En este difícil contexto, el ministro de Salud de la provincia bonaerense, Nicolás Kreplak, dio una conferencia de prensa en Villa Gesell. Allí afirmó que “si lo grave es que tengamos casos asintomáticos, leves, un dolor de garganta, de un día o dos días, eso no es un problema. Contra eso, no frenaría la necesidad de reactivación económica”. El titular de Salud detalló la gravedad del nuevo brote con cifras preocupantes. “El ascenso que vemos en esta tercera ola ha logrado que en siete semanas tengamos un 2100% de aumento de casos, cuando en la segunda ola tuvimos en ocho semanas una suba de 400%. La velocidad es tremendamente superior”.

Con el nuevo pico de contagios registrado tanto a nivel nacional como en la provincia de Buenos Aires, donde este miércoles hubo 29.485 casos, Kreplak nombró dos factores clave en esta escalada de infecciones: una “circulación muy importante” de la variante Ómicron, de mayor transmisibilidad, que “justifica la velocidad de los contagios””; y, al mismo tiempo, el movimiento de turistas, en “uno de los veranos más importantes que se registra en la historia del país”. Para Kreplak, como para muchos especialistas, Ómicron reemplazará a Delta “en muy pocos días”.

El efecto de esta ola en el sector turístico ya es inocultable. Empresarios del sector reconocen que “hacen equilibrio” y redoblan esfuerzos, a veces con familiares que no tienen que ver con el rubro, para poder mantener las prestaciones y no tener que recurrir a cierres por falta de personal. La crisis ocurre mientras Mar del Plata, Villa Gesell y el resto de la costa atlántica registran niveles de ocupación superiores al 80% y con expectativas de que esta capacidad se complete en los próximos días.

Jesús Osorno, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica, reconoce que el panorama “es complicado” porque en casi todos los establecimientos hay casos directos o indirectos que implican bajas. Cuando no se actúa rápido se convierte en una cadena de afectados. “El problema es que no hay trabajadores disponibles para reemplazo, este problema ya lo teníamos desde mucho antes de que comenzara esta ola de contagios”, agregó el empresario.

Desde el sindicato Unión de Trabajadores Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina, UTHGRA, informaron que cerca del 35% de sus trabajadores se encuentra aislado por ser caso positivo o contacto estrecho. El secretario general del gremio, Pablo Santín, comentó: “No sé qué pasó, fue tremendo y todo de golpe, porque antes veníamos tranquilos pero explotó todo. Todo el tiempo recibo llamados por casos positivos y son muchísimos los trabajadores aislados. Desde el inicio del verano tenemos plena ocupación del personal calificado, hay dueños de hoteles atendiendo habitaciones o de restaurantes sirviendo mesas”, reconoció.

Todo se agravó luego de los festejos de Nochebuena, que parecen haber sido el primer gran multiplicador. Antes de fin de año aparecieron las primeras bajas entre los empleados, a partir de síntomas que los llevaron a hacerse testeos, muchas veces a instancias de la patronal, ante un comentario de resfrío, fiebre o tos.

De esta forma y en coincidencia con el primer gran aluvión turístico, se vive en Mar del Plata una ola de nuevos infectados, a razón de casi un millar o más por día. Con un índice de positividad que supera el 50%, el lunes fueron 901 los nuevos infectados. Es el máximo desde el inicio de la pandemia.

Frente a esta situación, muchos señalan a las aglomeraciones en las playas y los “after beach”, como el registrado el 3 de enero en el sector de Playa Grande. Miles de personas se aglomeraron allí al atardecer, para cumplir con el ritual del “after”.

En Pinamar, en tanto, los contagios casi se triplicaron, un 169% en una semana. De 95 casos activos que había el lunes 27 de diciembre seo pasó a 256 el lunes pasado. La curva creció rápidamente con la llegada de los turistas a inicios de año. De ese total de positivos, 150 corresponden a veraneantes. Las autoridades locales ven con cierta inquietud el avance de los casos, pero no se alarman, al menos por ahora. Esperan que el alza no complique la temporada e, incluso que con el correr de los días la curva empiece a bajar.

Pinamar tiene un 90% de su población con dos dosis de vacuna y un 80% de sus adultos mayores con la tercera. Se pueden inocular también los turistas. La infraestructura la pone la provincia y los recursos humanos, el municipio.

Pero donde hay limitaciones serias es en la capacidad para testear. La comuna afirma que no recibió hospitales modulares de la provincia, como sí lo hicieron Villa Gesell y el Partido de la Costa; entre líneas, sugiere que discriminación partidaria, ya que la administración pinamarense es de JxC y la de Gesell, del FdT.

Así, pese a la cantidad de turistas, la posibilidad de expandir los testeos se ve limitada. En Pinamar hay cuatro centros privados que realizan testeos. Las tensiones en las largas filas están a flor de piel. “Si tuviéramos hospitales modulares de la provincia, podríamos hacer 500 testeos diarios”, explicó un integrante del gobierno pinamarense. En el Hospital Comunitario, el único centro de salud público que hace test PCR, hay tres cuadras y media de fila a las 7 de la mañana. Enfrente, en un laboratorio privado, la cola sigue girando la esquina. Muchos tosen al aire libre. El hospital da solo 80 turnos, a los que se suman otros 50 testeos para personal municipal. En total, en Pinamar se hacen unos 400 testeos diarios. Pinamar, tiene entre plazas hoteleras y particulares, una ocupación de unos 300 mil turistas, a los que se suman los pinamarenses.

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