Manotazo de ahogado

La dirigencia sectorial se debatió entre la definición de un “Amigo Íntimo” o un “Enemigo Externo” que dependía de la interpretación del burócrata de turno sobre el valor de los combustibles, esto alimentó la exuberancia y el optimismo que nos llevó a gastar a cuentas (léase el ofrecimiento de mejoras salariales extremas – año 2019), mientras pocas veces justificó el tono desafiante y temerario de estos representantes, oficialistas perpetuos, que han demostrado estar más dotados para la épica que para la gestión diaria.

La necesaria corrección de este vicio dañino, resulta ser exhortado desde nuestras críticas son duras, enfáticas y persiguen impulsar las mejoras, cada vez que criticamos algo, advirtiendo que puede hacerse mejor, el Sector evoluciona.
Somos a partir de nuestras críticas, los verdaderos optimistas del sector.

LA MEGACRISIS INEDITA
En términos de Mercado, podemos verificar ralentizaciones o mejoras económicas a lo largo de la historia, pero tenemos que ser conscientes que este nivel de impacto representa un evento sin antecedentes históricos y tan excepcional como lo es la pandemia que le dio su origen, por lo tanto la caída que estamos observando solo se verifica en un escenario de esta MEGACRISIS INEDITA, de allí su extrema gravedad e inclusive se explican las medidas de asistencia (subvención) que el Estado ha ofrecido a nuestro Sector. Esta MEACRISIS referida, dejará secuelas y requerirá de condiciones muy particulares para restaurar los niveles previos a la pandemia, NO es sensato esperar un “rebote” y nada más… requerimos de Políticas orientadas y sensatas, por ende de dirigentes PRECLAROS que reclamen las mismas… caso contrario ensayaremos en carne propia el efecto “rebote del gato muerto”.

LA SOLUCIÓN CLASICA
Mientras tanto vemos que se nuestros representantes se extinguen en la visibilización de un atraso en los precios de los combustibles, siguiendo un valor que alguna vez desde esta columna caracterizamos como “la fórmula secreta”, pero que en este último segmento temporal se ha simplificado apelando a una suerte de “convertibilidad petrolera”, que sentencia que un litro de nafta debe costar un dólar, claro que luego de semejante definición resta seleccionar una de las tantas cotizaciones de la moneda norteamericana.
Mas allá de toda aspiración, creo que en algún momento resulta útil, el intentar poner los pies sobre la tierra y preguntarse si nuestros clientes, estos que atendemos periódicamente y que las Petroleras se esfuerzan en sostener que les pertenecen, tienen posibilidades reales de sostener la movilidad que explica nuestras ventas previas al inicio de la pandemia, con un valor para el combustible que podría variar entre los $79 y los $ 141 según la cotización del dólar que convenga al interlocutor de turno.
Otra alternativa que viene siendo barajada es la actualización del valor conforme el índice de precios al consumidor (IPC) y aun los más temerarios hablan de una evolución contra el dólar oficial, un concepto de moda al que se refieren como “dólar linked”, en definitiva en cualquier caso tenemos que ser conscientes de que nuestros clientes resultan estar inmersos en la MEGACRISIS que hemos descripto y que la génesis de nuestro problema es casualmente el hecho de que son nuestros clientes quienes han entrado en la MEGACRISIS y no al revés, por ende es altamente probable que con cualquier adecuación del valor de los productos que componen nuestra oferta (Combustibles), los volúmenes vendidos sigan resintiéndose, efecto que sumariamente nos llevaría a la bancarrota.

POLITICAS SUSTENTABLES
Entendemos que la sustentabilidad de nuestros negocios durante el transcurso de esta MEGACRISIS, estará vinculado al sostenimiento de una oferta acorde a las posibilidades económicas de nuestros clientes, cuyos ingresos en general distan de ser indexados, por ende el Sector requiere de una Política Energética SUSTENTABLE y que, en esta coyuntura, incluya a nuestros clientes como demandantes de nuestras ofertas, evitando su exclusión con propuestas empobrecedoras.
Negamos enfáticamente que el único extremo que deba ser cuidado por el Estado, sea el de la OFERTA, asistiendo con esta lógica a las empresas Petroleras a través de OTRA transferencia de rentas, el extremo opuesto, el de la DEMANDA (nuestros clientes, la sociedad) es igualmente importante, digno de cuidado y es en definitiva EL OBJETO, NO de la Política Energética sino de “LA POLITICA”.

SOLUCION DISRUPTIVA
Por todo lo expuesto anteriormente sostenemos que, a fin de mantener viva la Red Comercial (Universo de Estaciones de Servicio) que, no solo es parte de la cadena de valor Petrolera, sino que es la parte más importante, por ser el eslabón que termina monetizando las ofertas de esta Industria extractiva, mas importante por ser la que más mano de obra sostiene, mas importante porque es la que suma mayor inversión en la industria del Petróleo, mas importante porque sostiene ofertas indispensables para la sociedad aun en lugares recónditos de nuestro país, mas importante porque su universo de “licencias sociales” resultan absolutamente irrepetibles, DEBE ser sostenida en esta MEGACRISIS por una “RENTA DE EMERGENCIA” a cargo de las empresas Petroleras y así mismo nuestro Sector NO puede quedar fuera de la mesa chica donde se definan las Políticas Energéticas que NOS INCLUYEN, tanto a nosotros como a nuestros clientes.

Nuestro sector NO puede estar destinado al desastre como si se tratara de una Opera, o como Icaro, en un viaje hacia el Sol con destino único, solo necesitamos que el Sector interprete que es hora de una visión más funcional, disruptiva… necesitamos dirigentes PRECLAROS.