No solo de pan vive el hombre

Por Manuel Troncoso Diputado Provincial, Entre Ríos. Juntos por el Cambio 2019 – 2023

Creemos en el dinamismo del ser humano, en su capacidad y necesidad de desarrollo, de trascendencia, de confraternizar. Para que este crecimiento sea pleno, el hombre necesita creer y porque lo necesita, precisamente es que cree. Esto no es un juego de palabras, si no la particularidad que nos distingue como seres vivientes. Así como necesitamos alimentarnos, ingerir líquido y saciar este tipo de necesidades, muchos, muchísimos hombres y mujeres requieren también de la práctica y del ejercicio de alimentar, a la vez que sus mentes, sus almas, sus espíritus, sus corazones. Cuando logran desarrollar su Fe, su Credo, sus devociones, no solamente se sienten libres, si no que se sienten realizados. Porque como supo decir un gran hombre de estado, “No hay hombre libre en una comunidad que no lo sea”.

Es cierto que el desarrollo de la Fe y el ejercicio de la religión, pueden realizarse individualmente y ha tenido su parche virtual, pero es en el rito, en la Celebración del culto, en la Misa, donde los practicantes se sienten parte de una comunidad, compartiendo. Es esa la cultura del encuentro. En el caso de nosotros, los católicos, pueden ser los momentos de darnos la paz o de la consagración.

Sabemos que la pandemia ha tenido un efecto demoledor en nuestras economías: familias que han caído en la pobreza, comercios quebrados, aumento estrepitoso del desempleo, inflación y pérdida nominal de los salarios, etc. Creemos que el Estado, aunque insuficiente, ha hecho foco en esta área, con subsidios, exenciones impositivas, decisiones sectoriales y demás. Distinguiendo las distintas realidades municipales, se han elaborado protocolos en bares, restaurantes y comercios, ampliando las franjas de atención, la capacidad interna, operando por turnos, entre otras medidas de higiene necesarias, garantizando así una cultura de la prevención. Hemos presentado proyectos en este sentido y seguiremos haciéndolo, pues la administración de la pandemia requiere de equilibrios inteligentes, de aportes de todos los sectores y no de aislamientos medievales en pleno siglo XXI. Debemos trabajar en cómo salir de esta crisis y no esforzarnos para quedarnos.

Por esto último, entendemos que, así como hay voluntad política para resolver determinadas cuestiones, debe haberla también para garantizar el ejercicio de la Fe. La libertad de culto, que es un derecho constitucional y humano inalienable, irrevocable, indelegable. Más aún, en un contexto hostil y aciago como el que transitamos, en tiempos de zozobra e incertidumbre, una de las pocas certezas que hallamos es que no estamos solos y que aún en el abismo más oscuro hay Esperanza. Quienes creemos, encontramos parte de esta Esperanza en la oración, en el templo, en el encuentro con los otros, escuchándonos, viéndonos, compartiendo la paz como hermanos.

La práctica religiosa no puede pasar a la clandestinidad, no puede ser puesta en duda por parte de los gobiernos y no puede ser condicionada por el Estado. Por ello es que presentaremos un Proyecto de Resolución en la Cámara de Diputados de la Provincia, solicitando que se declare a las actividades de culto como esenciales, acompañándolo con una propuesta de Protocolo de prevención. Porque reafirmamos nuestra voluntad en cuidar la vida. Y porque no solo de pan vive el hombre.