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lunes, enero 30, 2023
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Opinión: Tributo a la amistad

Escribre Alejandro Di Palma

A pesar de no tener chances de seguir suponiendo la irrealidad de haber tocado fondo, de estar encaminados en una dirección que finalmente definiría un futuro próspero, de comenzar a ver brotes verdes en esta economía devastada, no podemos dejar de señalar, nobleza obliga, que hemos y estamos siendo gerenciados o gobernados por un conjunto de personas que han hecho de la amistad un culto.

Gente noble de gran corazón y un profundo sentido de la amistad, de esta forma hemos pasado desde un periodo que bien podríamos definir como de “Capitalismo de Amigos” a una evolución menos monetarista, pero con el mismo contenido humano, quizás estemos en los albores de un periodo distinto, siguiendo con la temática de los lazos amistosos, pero ahora ya direccionados a la ocupación de los cargos electivos.

Se trata ahora de la definición o selección de los espacios políticos, listas digitadas con un criterio más humano (por lo menos en la Provincia), nada de seleccionar gente con condiciones intelectuales elevadas, ni siquiera capaces de definir o delinear Políticas Públicas, hemos entrado en un periodo humanístico que evita todas esas complicaciones, “solo son amigos”, que mejor, que más noble que elegir tener un amigo al lado.

Hemos naturalizado durante este último periodo, de “prosperidad selectiva” (para decirlo de una manera suave), las ventajas que se le permitieron a un grupete de empresarios de definir rentas dolarizadas en un escenario económico no solo pesificado sino empobrecido y precarizado, mientras para el resto de los mortales solo hubo recesión, una apocalíptica y antológica depresión económica. Que mejor demostración de amistad que ubicar a esa persona tan especial dentro de este grupo seleccionado para la “prosperidad orientada”, un noble gesto de protección.

Como si se tratara de física clásica y aplicando el principio de “acción y reacción”, resulta que como respuesta a este proceso descripto anteriormente, hemos sido convidados a elegir entre candidatos tales que en muchos casos resulta difícil encontrar alguna virtud y como si eso fuera poco a veces resultan odiosos, simplemente antipáticos, de manera que el evento del sufragio, acto central de toda democracia, se convirtió en un proceso de elección de “lo menos peor”, “lo menos desagradable”, la selección entre “lo malo y lo peor”….

Por un lado, candidatos que no pueden hilvanar una idea en una frase, con una precariedad intelectual que no puede dejar de ser soslayada, por otro lado, candidatos cuyos mayores logros fueron la materialización de discursos en lenguaje inclusivo como si eso solo resultara justificar un liderazgo.

Hemos sido obligados por los arquitectos de las listas, los estadistas que nos gobiernan, a elegir entre “el hambre y las ganas de comer”, solo han utilizado como criterio de selección esta actitud noble que señalo y que resulta en un “TRIBUTO A LA AMISTAD”.

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