Qué se juega en la interna de Cambiemos en Paraná

La capital entrerriana tendrá disputa en el cuarto oscuro para sus dos fuerzas principales, el peronismo y Cambiemos. En el caso de la alianza gobernante en la ciudad, Sergio Varisco buscará dar un paso hacia su reelección y consolidar su liderazgo en el marco de la alianza que integra en la capital entrerriana; Adán Bahl tiene una apuesta más ambiciosa si se quiere, devolverle al peronismo el gobierno de Paraná, configurarse como el nuevo referente del PJ local y comenzar a trazar un camino hacia la gobernación de la provincia.

En la búsqueda de su reelección, el intendente radical, va acompañado por uno de sus delfines en la actual gestión, el concejal Carlos González, quien fue por dos años presidente del bloque oficialista en el Concejo Deliberante. Con una lista de claro corte radical, compuesta en su mayoría por militantes territoriales, recorre los barrios de la ciudad convocando a peronistas y correligionarios. Sabe, la diáspora del PJ local en las elecciones pasadas, fue una de las razones de su batacazo. Difícilmente pueda repetir el score, aunque nadie puede asegurar que no volverá a juntar allí.

Uno de los principales escoyos de Varisco, amén del candidato que pueda tener enfrente en las elecciones generales, son sus causas judiciales. La más preocupante cursa en el Juzgado Federal y lo tiene bajo la gravísima acusación de haber financiado una banda dedicada al narcotráfico con dineros públicos. El hecho de que en la interna tenga como principal contrincante al concejal del PRO, Emanuel Gainza, reflotó esa causa de manera explosiva en los medios nacionales. El acuerdo con Daniel Tavi Célis, líder de la banda narco que trató de ingresar una avioneta cargada con marihuana a la ciudad, proveniente del Paraguay, primero; y que viró a la venta de cocaína aún con su líder preso, luego; el desbaratamiento de esa banda y la clara descripción que hace del acuerdo el juez Leandro Ríos, dejó muy mal parado a Cambiemos en su discurso antinarco y anticorrupción. La detención preventiva de una funcionaria y un concejal de Cambiemos, el procesamiento del intendente de la capital entrerriana, integrante de esa misma fuerza, los sucesivos allanamientos en el Palacio Municipal y otras dependencias, son un escándalo sin precedentes para la provincia y el país. Su efecto es una equivalente crisis institucional y política. Sólo la inmunidad relativa que otorga el poder político y cierto blindaje mediático, han logrado evitar que esa situación desborde. También la provincia ha mantenido cierto armisticio al respecto. Sin bien, a decir verdad, el hecho no ha derrumbado la imagen que Varisco cosecha entre los vecinos, el partido que conduce el presidente de la nación no puede perdonarle tal afrenta, pero tampoco desconocer el potencial de Varisco. La interna que en otras provincias fue la traducción del enojo regionalizado de la UCR, en Paraná se invierte. El PRO, marca distancia simbólica respecto a la manera espuria en que el intendente parece haber conducido políticamente la gestión y la campaña. Claramente, no podía hacer otra cosa que dar la interna. El lanzamiento de Emanuel Gainza tuvo el ok del ministro del Interior, Rogelio Frigerio. El joven edil armó una lista puramente PRO e incluso traccionó al candidato de Josefina Etienot, Diego Dlugovitzky. En este punto hay un paréntesis, la interna de Cambiemos tiene otra fisura. Hablamos del enfrentamiento que la viceintendenta tiene con Gainza y que obedece, según expresa la ex compañera de fórmula de Varisco a quien quiera oírla, a la cercanía del edil con el alcalde paranaense, que viene desde la campaña, cuando ambos cenaban y se fotografiaban con Celis. Ciertamente, estas relaciones del intendente, develadas por la justicia, no determinaron el alejamiento de Gainza del entorno de Varisco. Siguió siendo un aliado fuerte dentro del Concejo Deliberante, dejando en soledad a su copartidaria. Fue salpicado por la causa denominada narcomunicipio y sobreseído en noviembre de 2018. Ahora, ya en carrera, no escatima fotos con Patricia Bullrich y referencias a la lucha contra el narcotráfico. En Paraná puede resultar algo contradictorio, al igual que sus críticas a la gestión municipal, por cierto muy mala, de la cual él mismo es parte. Pero debe tenerse en cuenta que la lectura también es nacional.

Con una mirada local, está claro que Gainza es el mejor sparring que podría haber tenido Varisco. Lo de Curvale se puede interpretar como una mera ramificación del varisquismo cuyo objetivo será más socavar el electorado del elegido de Frigerio que confrontar con el intendente, para luego hacer su modesto aporte a las generales. Hasta el momento nadie hace lecturas nacionalizantes por estos lares, pero la segura derrota de Gainza, también podría trasuntar un derrumbe de la fuerza presidencial para analistas ávidos de runas que logren conjurar el resultado de las presidenciales. Volviendo a los pagos, una victoria aplastante del presente alcalde paranaense sobre su joven contrincante, saldaría las rispideces con la plana mayor de Cambiemos. Con razón, uno de los objetivos principales de Varisco en las PASO, será desentrañar cuán segundo puede quedar el muchacho; relegarlo al tercer lugar sería la panacea. De esta manera le dejaría en claro a los armadores del partido del presidente que si Cambiemos gana o pierde Paraná, será con él y no otro, además de garantizarse un tiempito más de amparo frente a la tormenta judicial que se avecina.

Este escenario de Cambiemos en Paraná, obliga a los radicales a concentrar la energía en su propia contienda y no andar haciendo la interna de otros, lo cual suele ser un clásico capitalino.