Ser o No Ser

Por: Alejandro Di Palma, Estacionero

“Hay una forma de saber que las cosas no van bien: EL SILENCIO. Cuanto menos se habla de un asunto, más aspectos no resueltos hay”.

La conjunción de la falta de un manifiesto escrito y la presentación Zoom del 23/07 explicando informalmente la reunión de la representación corporativa de operadores de Axion con la nuestra Empresa Proveedora, definen ese silencio incomodo que explica todo y solo, suma dramatismo a una situación algo tensa.

Esa reunión Zoom se extinguió en la presentación de la actividad del mercado de venta de combustibles y el análisis de la Red de Comercialización, una más de tantas referencias ciertas a un “estado de emergencia”, que por “indiscutible” puede explicarse a través de acciones sin precedentes históricos que ha llevado adelante el Estado Nacional, por ejemplo el pago directo de una fracción de los sueldos (ATP).

Un estado de “calamidad excepcional” que mantiene nuestras PYMES en el quebranto económico mientras cursamos el QUINTO MES de daño indiscutible, de tragedia.

Agreguemos a esto la incertidumbre sobre la duración de este evento, que agotó rápidamente todo cálculo optimista de suponer un fin, más que reconocer una acción similar a estar “entrando a un túnel”.

Con referencias vagas y ciertamente circulares, se terminó informando en ese Zoom, que los operadores tendríamos una respuesta a las inquietudes dentro de un mes.

Esto nos posiciona en un escenario de incertidumbres durante el SEXTO mes de tránsito por una crisis que, reiterando conceptos, no tiene antecedentes.

Volviendo sobre la falta de referencias históricas a un conjunto de beneficios otorgados por el gobierno ante esta situación excepcional, podemos encontrar una similitud a nuestra posición en una tragedia de Shakespeare… “El hombre arruinado lee su condición en los ojos de los demás con tanta rapidez que él mismo siente su caída”.

Nuestra condición de “ruina” puede leerse en los “ojos” del Estado que, nos reconoce y asiste, mientras las Petroleras, pretenden una normalidad absurda ateniéndose a la letra chica de contratos absolutamente violentados por una realidad que nos explica finalmente a qué se referían los juristas al referirse a las “cuestiones de fuerza mayor”.

Estos contratos aludidos, inclusive presentados en el formato de “Carta Oferta”, son simples “contratos de adhesión”, donde el posible operador, acepta el abuso como parte dominante de la relación que luego lo vinculará comercialmente con su Proveedor.

Nos parece importante referirnos a un párrafo que describe este tipo de contratos: “Cuando se analizan los contratos de adhesión, lo más probable es que se comience por el tratamiento de sus dos elementos más superficiales: a) la falta de negociación paritaria; b) la posible (o
segura) existencia de estipulaciones abusivas que vicien este tipo de contratos.
Así, cada vez que se lee un ‘contrato de adhesión’ se piensa en un formato de estipulaciones predispuestas que, además, son viciosas o abusivas.”

Quizás abordar una negociación sin PODER suficiente, resulte en actitudes vanas e
insistentes que podrían “indisponer” a los directivos de Axion. Entiendo que los efectos de esa “indisposición” ya pudieron ser interpretados por algunos operadores, en acciones algo coercitivas de parte de nuestra Proveedora, por lo que también es indispensable la prolongación automática, a solo criterio de los Operadores, de los contratos que resulten terminarse durante este periodo excepcional, sin que ello signifique un nuevo periodo contractual, es decir, luego de pasada la emergencia se negociarían las nuevas condiciones para continuar vinculados comercialmente con las Petroleras, o NO.
Ante la emergencia que recién comienza, resulta fundamental la interpretación de parte
de las bases:

1- que esta situación impacta sobre TODO el sector, por ende limitar el cuestionamiento
a una sola Petrolera es un absurdo.

2- que el debate resulta tratarse de un reclamo económico y que el actual “status quo”
beneficia a la parte que no acepta ceder.

3- por ende y como corolario de lo anterior, toda dilación es en definitiva un triunfo, que
consiste en suponer una normalidad en la relación comercial ante una singularidad que
se llevó el 50% de nuestras ventas.

4- que extinguirse en el reclamo de nimiedades, reduce sustancialmente la posibilidad
de conseguir una solución final en la que las Empresas Petroleras participen aceptablemente del “esfuerzo” de sostener nuestras PYMES, su Red Comercial (teoría
del esfuerzo compartido).

Por lo anterior, el ÚNICO agente que podría “obligar” a las Petroleras a debatir sobre el
tema central, que es “la renta”, y obligarlos a cesar en todo intento de dilatar esta
cuestión, es el ESTADO.

La elocuencia de la realidad, tanto así como algunas decisiones del gobierno que, a modo de antecedente abonan esta posibilidad, es lo único que tenemos a favor, nuestra UNICA
POSIBILIDAD.

Apelando nuevamente a la erudición ajena vuelve a hablar Shakespeare, cuyo sentido de la
tragedia nadie ha superado aún:

“Es el destino el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que
jugamos”