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viernes, julio 1, 2022
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Sobre la renta del sector porcino

Por: Alejandro Di Palma, productor

Según datos de noviembre ofrecidos por una prestigiosa consultora del sector porcino (JLU), ofrecemos un gráfico que describe como se distribuye el valor dentro de la cadena de la carne porcina nacional, carne fresca, es decir carne para el consumo directo.

El rubro costos incluye el costo de producir el cerdo, llevarlo al frigorífico, costos de faena, costos de transporte de media res y del personal para despostarlos mas los costos propios de la carnicería… esta descripción intenta ser completa pero pueden faltar ítems, estos costos explican entonces el 60,5% del valor que paga el publico por un kg de carne porcina.

El item impuestos incluye el IVA y sus diferencias irrecuperables por la diferencia entre las alícuotas del 21% y del 10,5%, Ingresos brutos que se aplican sucesivamente e impactan en el valor final, tasas municipales, etc. Resultan el 18,5% del valor final.

Siguen luego los porcentajes del 11,4% para el productor porcino, 4,2% para el matarife y 5,4% para el carnicero, representan las rentas y en términos porcentuales sobre la renta de la cadena, esta se distribuye según estos porcentajes asi: 54% de la renta total para el productor, 20% para el Matarife y 26% para el carnicero.

Mas allá de que este tema será abordado mas adelante, es necesario observar que la producción primaria, es un negocio de Capital intensivo y su ciclo, al ser biológico no puede alterarse a voluntad, por lo tanto es una operación económica que lleva 6 meses, mientras que las operaciones de faena y venta solo requieren 24/48 hs.

LA SUSTITUCIÓN DE LA PRODUCCION

Cuando se trata, ya NO de producción y trabajo nacional, sino que se apela a la importación de mano de obra y productos, utilizando las ventajas de una brecha cambiaria que supera el 100% (RULO financiero), comienza la distorsión de las rentas, distorsión que se funda en engañar a la gente vendiendo un producto que, NO solo no es nacional, sino que NO es carne fresca y NO puede ser comercializado como tal, sin embargo los sucesivos gobiernos prefieren evitar observarla o evitarla y las actuales autoridades subsidian la maniobra permitiendo esta importación.

Para que quede claro, estas importaciones se llevan a delante con los escasos dólares del país, un negocio que se cierra con el valor de la divisa oficial, hoy $ 108.

Estas importaciones, cuando son vendidas como carne fresca, reemplazan en el grafico anterior, el 60.5% del costo (el único costo es la importación), el 11.4% de renta del productor (ya que no hay producción nacional), el 4,2% del matarife (ya que el producto importado llega listo para vender luego de descongelar), como se verá más adelante, este valor actualmente en el caso de la bondiola resulta en $ 296. Este valor es el costo que tienen los “4 vivos” del listado de importadores adjunto, bendecidos por el gobierno que les permite hacer un “rulo importador” con super rentabilidad destruyendo la producción y trabajo local.

Sigue un listado de las importaciones de carne porcina del mes de Noviembre (fuente AFIP – ADUANA de Noviembre https://www.afip.gob.ar/operadoresComercioExterior/informacionAgregada/–) con datos económicos concretos que permiten varias lecturas.

Aun cuando el destino de este volumen de importaciones NO resulte en su totalidad ser utilizado para el fraude de promocionarlo como carne fresca, y aunque resulte ser utilizado para manufactura de fiambres, sigue siendo un sinsentido importar “insumos” que podrían ser producidos localmente inclusive elevando en valor de la gran producción nacional que es el cereal.

Vemos que pasan los gobiernos y les resulta absolutamente imposible evitar ser “encantados” por el discurso de los fabricantes de fiambres, quienes justifican en el siglo XXI importar carnes sustituyendo de esta manera mano de obra como producción nacional, insumo PRINCIPAL para la manufactura de fiambres.

También debemos señalar la torpeza de los funcionarios que por acción u omisión aceptan la destrucción de valor que se señala, al permitir importaciones en franco ascenso, esto tiene como Genesis un profundo desconocimiento del proceso de formación de precios del cerdo, el cual tiene más simpatía con el valor de la carne vacuna, que con un valor en pie que pretenden estresar, importando esta competencia.

Para este conjunto de funcionarios que exhiben un profundo desconocimiento, su torpe acción representa una forma de combatir la inflación, moderando precios a través de la importación de productos que se pretenden sustituir y por ende se producen localmente, acción que viene siendo ensayada en el país desde hace mucho tiempo y a pesar del escándalo Mazzorin (“los pollos de Mazzorin” – 1988) sigue siendo utilizada.

En cualquiera de los casos anteriores debe considerarse un tema que para un productor y para cualquier gobierno realmente preocupado por la generación de trabajo real, debería resultar relevante y es el siguiente: un granjero, a fin de producir un cerdo, debe invertir en instalaciones, gastar en insumos locales, ocupar mano de obra y energía y luego de 6 meses (sin contar la gestación que son 4 meses más) obtiene un animal. El matarife, el carnicero e inclusive el sustituto del productor, el importador, en 24/48 Hs terminan su proceso. Esta diferencia esencial en el tiempo del proceso económico y su posibilidad de reverberación, explica una renta absolutamente diferente en contra del proceso más lerdo, delicado, tedioso, costoso y riesgoso, que es el de producir ofreciendo mano de obra.

EL CASO DE LA BONDIOLA Y EL RULO IMPORTADOR

El tema de la bondiola representa “el paradigma de la idiotez”, es definitivamente “la estupidez mayúscula”, el precio mayorista (de la Bondiola) hoy está entre $490 y $500 final / kg, contra un costo de importación de U$S 2,75 (valor promedio importación según datos AFIP) que implican un costo de $ 296 (U$S 2,75 x $ 108) ofrece una renta de $ 204/kg vendido ($ 500 – $ 296 = $204) o sea un porcentaje de 69% de rentabilidad.

La conjunción de una velocidad sumaria de la maniobra y una renta de niveles desproporcionados, forman una sinergia que potencia este “RULO IMPORTADOR” y que a su vez catapulta las rentas, destruyendo así el trabajo y la producción.

Porque permite esto un gobierno que inclusive NO tiene disponibilidad de dólares?… porque en el tremendo desconocimiento de los funcionarios públicos, existe la velada certeza de que esta maniobra suaviza el precio al público. Como se mencionó anteriormente, se trata de la reiteración del caso Mazzorin. En la materialización de estas maniobras perversas, resulta tremendamente relevante el precio de compra del producto importado y la subvención que el gobierno propone negligentemente, ello motivó, en el caso de Mazzorin, la compra de pollos traídos de Hungría que luego fueron inclusive sospechados de contener radiactividad.

DUDOSA SANIDAD

Este último punto (radiactividad) parece una chicana, pero permítanme señalar el hecho de que desde aquel incidente con los pollos de Mazzorín, en la Universidad Nacional de Córdoba se gestó la idea de crear un laboratorio para la medición de radiactividad en alimentos, tanto sólidos como líquidos (LARA- Laboratorio de Radiaciones Ambientales). Después de muchos años de trabajo, investigación y desarrollo, en la UNC crearon el Laboratorio de Radioactividad Ambiental, un laboratorio de investigación y servicio, que en el mes de mayo del 2015 realizó su primer servicio a solicitud del CEQUIMAP de medición de contenidos radiactivos en agua potable provenientes de las Sierras Los Gigantes.

A esta altura, vale la pena preguntarnos, que es lo que nos están ofreciendo como sustituto de nuestra producción local?

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