Un extraño SINDROME

Entre Ríos, muy a pesar de su potencialidad productiva no presenta un desarrollo que resulte comparable con provincias lindantes, explicación que podría justificarse con el aislamiento que vivió históricamente fundado en hipótesis de conflictos bélicos con países vecinos.
Sin perjuicio de lo anterior es necesario advertir que el proceso de RE-inserción de la provincia en relación al resto del país fue paulatino pero lleva ya, mucho tiempo, de manera que no podemos seguir justificando la falta de desarrollo productivo con esta excusa, a excepción, claro está, que solo intentemos justificar una realidad que permanentemente posiciona, tanto a nuestra provincia como a algunas ciudades Entrerrianas en el TOP TEN de los lugares con mayores impactos de la pobreza, la marginalidad y la desocupación.

Ensayando una autocrítica, NO resulta nueva la búsqueda de los motivos que nos llevan a esta realidad, de hecho tengo amigos que infructuosamente han buscado (y lo siguen haciendo) el motivo por el cual resulta TAN dificultoso sostener un sendero que permita, reducir la desocupación y pobreza en la costa del Uruguay y competir con el empleo público (y ganarle) en la costa del Paraná con el fin de ir paulatinamente reduciendo el volumen de empleados estatales que inclusive reducen la capacidad productiva de esta Provincia.
Luego de años de tribulaciones, ensayo la posibilidad y cada vez estoy más convencido, de la existencia de ciertos síntomas (Síndrome) que desnudan un cuadro patológico, el afectado (Entrerriano) comienza a exhibir disociaciones (Esquizofrenia) entre la problemática de la Producción y los temas centrales que deberían debatirse para atacar el problema.

Este “Síndrome Entrerriano Esquizofrénico”, parecería poder ser atacado con una fuerte dosis de autocrítica e introspecciones intestinas en los sectores productivos, esta medicina es muy conocida PERO referida solamente en la retórica.

Lamentablemente los Entrerrianos no podemos interpretar la necesidad de atacar este problema desde el ámbito del debate, de la divergencia y el cuestionamiento, nos convertimos en la antítesis de esta necesaria autocritica aprestándonos a aplaudir e inclusive ovacionar a oradores que plantean problemáticas absurdas, estériles y vanas para la Provincia, la simple selección de una temática equivocada posterga ciertamente, la sanación que necesitamos.

Como corolario de este ensayo, agrego que el haber participado del el XIV Foro Anual del Consejo Empresario de Entre Ríos, seguramente terminó de catalizar mi teoría sobre esta disociación entre los planteos y las necesidades reales de la Provincia.

Opinión: Por Alejandro Di Palma, empresario entrerriano