La recesión económica y la caída sostenida del consumo continúan golpeando con dureza al sector productivo local. En un relevamiento reciente que encendió las alarmas en la capital entrerriana, el Centro Comercial e Industrial de Paraná reportó que cerca de 100 locales comerciales debieron cerrar sus puertas en el último período. La cifra no solo refleja una contracción de la actividad en las vidrieras, sino también una preocupante pérdida de puestos de trabajo directos e indirectos en el área metropolitana.
En diálogo con Palabras Cruzadas, el flamante presidente de la entidad, Mauricio Benintende, analizó el complejo panorama del sector, apuntó contra la «inflexibilidad» de los costos fijos y reclamó la intervención del Estado para regular las asimetrías impositivas que existen entre los comercios tradicionales y las plataformas digitales.
«Hay que ocuparse, no preocuparse»
Benintende, quien asumió la conducción del Centro Comercial hace apenas un mes tras una larga trayectoria en la comisión directiva, describió la situación actual como «urgente». El dirigente —vocal de una de las firmas sastrerías más tradicionales de la peatonal San Martín— remarcó que las bases comerciales e industriales hoy sufren el «derrame» de problemáticas macroeconómicas que exceden el ámbito comarcal.
«Ante esta realidad, lo que hay que hacer es ocuparse, no preocuparse. Desde nuestra entidad siempre nos comprometimos con la defensa del comercio y la industria local. Formamos parte activa de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y buscamos consensos. En momentos de crisis, la gente se entiende hablando personalmente, no con delay a través de una pantalla», enfatizó.
Como contrapartida a la crisis, Benintende recordó que el Centro Comercial mantiene vigentes consultorías legales y contables gratuitas abiertas a toda la comunidad —sean o no asociados a la institución— además de diversos cursos de capacitación para dotar de herramientas de subsistencia al pequeño comerciante.
Costos inflexibles: Alquileres y tarifas bajo la lupa
Al evaluar las variables que asfixian la rentabilidad empresaria, el debate se centró en los costos fijos y de difícil flexibilización, fundamentalmente la energía eléctrica, las tasas y los alquileres inmobiliarios en las zonas neurálgicas de la ciudad.
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Tarifas eléctricas: El dirigente reveló que presentaron reiterados petitorios a la empresa distribuidora de energía provincial (ENERSA) debido a sobrefacturaciones e inclusión de tasas que encarecen el servicio. Hasta el momento, las solicitudes de una «tarifa moderada para pymes» han sido rechazadas.
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Alquileres comerciales: Respecto al elevado costo de los arrendamientos a pesar de la creciente oferta de locales vacíos, Benintende consideró que se trata de acuerdos del ámbito estrictamente privado, aunque llamó a la prudencia y a la empatía entre las partes. «Si hay un inquilino que siempre cumplió y hoy atraviesa una crisis global, lo saludable es sentarse, dialogar y pautar un arreglo temporal hasta que la situación mejore, en lugar de ir a un conflicto legal».
Desventaja digital y la necesidad de «un Arca de Noé»
Uno de los ejes más punzantes de la entrevista fue la reconversión de los hábitos de consumo hacia los canales electrónicos (e-commerce), un fenómeno que —según la perspectiva de la entidad— si bien es incipiente en su impacto directo sobre el cierre de locales en comparación con la inflación, plantea un escenario de competencia desleal.
Benintende diferenció al comerciante establecido de aquellos formatos que operan en la informalidad digital:
«El problema no es la tecnología, sino que no hay reglas igualitarias para todos. Los denominados showrooms o plataformas digitales muchas veces no abonan alquileres, tasas comerciales, ni afrontan las mismas exigencias fiscales y tributarias que el comercio cotidiano de una localidad. Se nos debe juzgar a todos con la misma vara».
Para ilustrar la falta de previsión estatal ante este fenómeno y la crisis general, el dirigente apeló a una metáfora bíblica: «¿Saben cuándo se construyó el Arca de Noé? Antes de la lluvia. Con eso quiero significar que los gobiernos deben adelantarse a los problemas potenciales para tener la solución inmediata y evitar estragos».
Al filo de la navaja
Hacia el final de la charla conducida por Sergio Fischer, el titular del Centro Comercial e Industrial evitó arriesgar si la actividad económica de Paraná ya tocó un piso o si la tendencia de persianas bajas continuará durante el próximo trimestre.
«Hoy expresar una certeza es imposible en este país. Esperemos estar en el piso y que lo único que quede sea mejorar, porque la verdad es que no hay más margen. Las rentabilidades están ajustadas al máximo y el comercio local está caminando, figurativamente hablando, por el filo de la navaja», concluyó.
