La ciudad de Paraná se encuentra en estado de alerta debido a una seguidilla de ataques vandálicos dirigidos al transporte público de pasajeros. En lo que representa una situación inédita por su magnitud y nivel de violencia, ya se contabilizan 49 unidades dañadas desde el inicio de la nueva concesión del servicio, encendiendo las alarmas tanto de las empresas como de las autoridades locales.
El hecho más grave se registró en la cabecera Don Uva, donde el interno 36 de la Línea L sufrió un principio de incendio luego de que arrojaran una botella con combustible contra una de sus ruedas. Afortunadamente, no se han reportado pasajeros ni choferes heridos, pero la repetición de los episodios genera una profunda preocupación en la comunidad.
Radiografía de los últimos ataques: zonas calientes
De las 49 unidades afectadas, 30 corresponden estrictamente a la rotura de cristales laterales. Los últimos hechos vandálicos se concentraron en distintos barrios de la capital entrerriana bajo la misma modalidad (apedreamientos):
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Línea (Interno 10): Rotura de vidrio lateral en la intersección de Soldado Bordón y Hernandarias.
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Línea D (Interno 203): Ataque en Río Gualeguay y Celia Torrá (la unidad circulaba sin pasajeros).
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Línea C (Interno 04): Sufrió dos ataques consecutivos en la misma jornada; primero en Héctor Maya y Don Bosco, y luego en Caputto y Cavallo.
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Línea L (Interno 214): Daños materiales en Jorge Newbery y Zaragoza.
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Línea A (Interno 104): Rotura de cristales en Jorge Newbery y Caputto.
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Línea C (Interno 110): Recibió un impacto que destrozó un ventanal sobre Avenida Almafuerte, a la altura del puente de hierro.
Coordinación de seguridad entre el Municipio y la Policía
Ante la gravedad de la situación, el Ejecutivo municipal comenzó a coordinar acciones directas con la Policía de Entre Ríos. Autoridades de la comuna mantuvieron un encuentro clave con el Jefe de la Departamental de Policía con el objetivo de trazar un mapa del delito y reforzar los controles preventivos en los puntos más conflictivos de los recorridos.
«El transporte público es un servicio fundamental que pertenece y beneficia a todos los paranaenses. Necesitamos el compromiso colectivo para cuidarlo», señalaron desde el Palacio Municipal.
Además del despliegue policial y el patrullaje en las zonas periféricas, el Municipio inició mesas de trabajo con vecinales y actores comunitarios. El objetivo es concientizar sobre el daño que causan estos ataques, los cuales no solo ponen en riesgo vidas humanas, sino que además resienten las frecuencias del servicio al dejar unidades fuera de circulación por reparaciones.
