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sábado, diciembre 10, 2022
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Moto GP en Argentina Aleix Espargaró y un histórico triunfo en Termas de Río Hondo

Un fin de semana que atesorará por siempre en su memoria. Una doble jornada de desahogo y emoción. Una tarea fantástica, donde fue paciente para desatar la furia y luego inabordable para las aspiraciones del rival. Un día inolvidable, histórico, que se imprimirá en los libros del MotoGP. El Gran Premio de la Argentina, en su regreso al calendario, después de dos años de ausencia por la pandemia mundial de Covid-19, marcó un hito: el primer triunfo de Aleix Espargaró y la primera del equipo Aprilia en la categoría reina del motociclismo de velocidad. El llanto sobre el manubrio apenas cruzó la meta, el abrazo con su hermano menor Pol mientras era entrevistado por la transmisión oficial, el aplauso de todos los ingenieros y mecánicos cuando recibió el trofeo en el podio… Sentimientos que desbordaron al catalán, de 32 años, que nunca en 16 temporadas había disfrutado del momento mágico de una victoria.

El día que soñó a los cuatro años, cuando se subió por primera vez a una moto. El día que nunca parecía llegar, porque el éxito le resultaba esquivo en las categorías menores y tampoco parecía asociarse a su campaña en el MotoGP. Fueron temporadas de desilusión, pero que forjaron el temple de un piloto que se considera un trabajador, alejado de las luminarias que persiguen a los que están predestinados a convertirse en estrellas. El catalán sabe de esfuerzo, sufrimiento y resiliencia. De noches de insomnio y no por un resultado de una carrera: tres años atrás, su hija Mia -melliza de Max- nació con una enfermedad congénita en el corazón, lo que derivó en un año de pruebas y operaciones. “Fueron meses duros, de mucho miedo. Los ocho meses más difíciles de nuestras vidas, las cinco semanas en neonatología en el hospital Quirón Dexeus, las intervenciones quirúrgicas… Ella me enseñó a ser valiente, a luchar siempre”, comenta Aleix, al que la vida le dio golpes, pero que siempre estuvo de pie.

Cuando las lesiones complicaron la carrera de Aleix, el catalán sacaba fuerza de los días que pasó en la clínica. Y fueron varias, algunas complejas: en 2017 sufrió una caída y la fractura de dos dedos en Australia y debieron colocarle una placa. Un año después, tras un roce entre Marc Márquez y Johann Zarco, una pieza de la Yamaha del francés golpeó la mano lo que le generó un problema de tendones. En 2019, una microfractura de fémur y una lesión por edema óseo en la tibia izquierda -su compañero de equipo Bradley Smith lo atropelló, luego de su espeluznante caída en el GP de Catalunya- y en 2021 el paso obligatorio por el quirófano para combatir un síndrome compartimental en los antebrazos, una lesión recurrente en los pilotos de moto: ese año, entre abril y mayo, se operaron Iker Lecouna, Jack Miller y Fabio Quartararo. “Anoche me decía a mí mismo ‘intenta disfrutarlo, conseguiste la pole. Intenta disfrutar de ella y mañana [por hoy] disfruta de ser el primero en la parrilla y de no tener a nadie delante”, relataba ante los medios en la sala de prensa del autódromo de Termas de Río Hondo.

No fue una partida fácil y tampoco una carrera sencilla la que determinó la primera victoria de Espargaró. Pasada la primera curva, ya no era más el líder del pelotón, después de una excelente partida de Jorge Martín (Ducati), que se mantuvo al frente hasta la vuelta 20. El ritmo de la Aprilia asomaba superior, pero en los dos intentos de superación que ensayó en la Curva 5 del circuito, el catalán debió abrirse y devolver la primera posición a su compatriota. “No regalé nada, pero cuando me pasó Aleix me sentí feliz”, confesó Martín, que tiene un aprecio particular por quien firmó la victoria. “Es muy especial, porque él me ayudó desde que era pequeño. Me dio de comer en su casa, una cama para dormir, me dio su techo y me enseñó mucho… Cuando me pasó a falta de cuatro vueltas intenté recuperar la posición, pero por dentro era feliz de verlo ganar. Creo que todos estamos felices por su victoria. Seguro que nos vamos a tomar una cerveza y lo vamos a celebrar a lo grande”, señaló con alegría quien terminó como escolta; el podio lo completó Alex Rins (Suzuki).

El tercer intento fue el que lo empujó a la gloria. Lo hizo en el mismo lugar, pero logró dominar la Aprilia N°41 y relegar a Martín. “Nunca había gestionado una situación así. No fue fácil, porque la condición de la pista cambió muchísimo: la moto patinaba. Con el control de tracción y el freno logré llegar mejor a los giros finales que Jorge. Hacía mucho tiempo que buscaba este resultado y lo pude lograr en mi carrera número 200. Tuve un muy buen ritmo, pero sentía mucha presión. Todos me decían que iba a ganar fácilmente, pero no fue así, no ha sido una carrera sencilla. Trabajamos mucho para lograr una buena configuración en la moto y quiero agradecer a toda la familia Aprilia”, analizaba quien después de su bautismo triunfal se convirtió en el nuevo puntero del campeonato, después de tres fechas.

“Queda mucho trabajo por hacer, pero la realidad es que estamos ahí por méritos propios. Nadie nos regaló nada y estamos liderando el certamen. Si fui capaz de superar tiempos difíciles estando en los puestos 20 o 15 durante estos años, me adaptaré a esta nueva situación. Falta mucho, pero somos uno de los candidatos: más claro que el agua. Voy a seguir con los pies en la tierra, con la cabeza fría y dándolo todo, aunque esto que estoy viviendo es un sueño: nada más lindo que ganar por primera vez y ser el puntero”, deslizó Aleix Espargaró, el piloto que conoció los sinsabores y el sufrimiento de los flojos resultados en las pistas y también resistir frente al dolor que transmitía su pequeña Mía, la guerrera que le contagia fuerza para una nueva batalla.

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